En tiempos en los que la inmediatez se impone y el esfuerzo cotiza a la baja el ejemplo de Padilla es sublime. El Ciclón convertido en Pirata puede retirarse satisfecho después de enarbolar la bandera de la rebeldía ante los infortunios, de la entrega absoluta, de la fortaleza titánica, de la perseverancia incansable. Hace siete años una cornada en Zaragoza le cambió la vida, pero ninguna de las 40 sufridas pudieron con él.






