Como resulta que es cierto que nada lo es para siempre, que hay un tiempo tasado para cualquier tipo de actividad y que todo tiene su fin, la gestión de una de las plazas más importantes, emblemáticas y decisivas del mundo taurino, La Maestranza de Sevilla, una de las más antiguas también, tras casi un siglo en manos de la empresa Pagés, inicia un nuevo capítulo.






