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No se cansan. Corridas interminables, inaguantables, insoportables, eternas. Hasta una novillada sin picadores –lean bien: sin picadores– duró casi 3 horas, 3, en las recientes Fallas. No se cansan de cansarnos.

Aunque el chovinismo no es un sentimiento generalizado entre los aficionados taurinos, que suelen ser partidarios del toreo sin tener en cuenta la procedencia de quien lo ejecuta, la existencia de toreros “de la tierra” con tirón siempre ayuda a potenciar la asistencia de público a las plazas.

Valencia  tuvo que esperar dos años para poder disfrutar otra vez de su feria fallera. Un ciclo en cuyos carteles estaban las principales figuras del escalafón y los nombres más destacados del momento. Pero se hizo raro no leer su nombre en los mismos.

No he leído, oído o visto ningún análisis lógico y crítico de los carteles de San Isidro. Unos por intereses cercanos o estrechos, otros de comunicadores intermediarios temerosos de  perder el pase y... tener que pagar o no ir. Otros  no quieren líos y viven  de  sonrisas falsas y  abrazos hipócritas. Otros como el Productions defiende lo suyo. Otros como ROBERTO GÓMEZ, encantando de haberse conocido y ser presentador de eventos. El filósofo y productor y el comentarista deportivo-taurino-musical a dúo: los mejores carteles de la historia. El Productions, normal, pero el comentarista, sus amigos lo definen como gran persona, no. Pase ser discreto y no criticar y otra pasarse.

Después de dos años sin ferias en Valencia, y a tenor de la confección de unas combinaciones sobre el papel atractivas, el serial josefino se presagiaba exitoso. Pero el termómetro de las taquillas ha reflejado que la subida de precios ha retraído a los espectadores, que ni una sola de las tres corridas que se dieron llenaron la plaza. La falta generalizada de fuerzas de los toros y la pérdida de identidad y de exigencia del público son otras consideraciones a analizar.

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