Era una corrida más de julio de Las Ventas, un cuarto de plaza, calor africano, cartel de futuro, ambiente así así, y aparece un espectador de excepción, gran estrella de la NBA y jugador conocido internacionalmente, DWIGHT HOWARD. Está de visita en España y ha salido de él o alguien le ha invitado o sugerido que vaya a los toros. Y va. Y alguien también ha sugerido a BORJA JIMÉNEZ que le brinde un toro. Y bien de ideas y de aprovechar oportunidades, se lo brinda. Y ahí empieza esta bonita historia, que ha tenido una gran repercusión, en general muy positiva para el toreo aunque con los estúpidos antis o simplemente bobos o ignorantes en contra.






