OPINIÓN

HomeOPINIÓN

Ni un paso atrás. Esta vez no hubo puerta grande para él porque no cortó suficiente número de orejas para abrirla, pero profesionalmente ganó enteros. Un paso adelante en valor, en capacidad, en reconocimiento, en expectación. Estadística a un lado, Nek Romero convenció con rotundidad tras su última actuación en el festejo mixto de octubre en Valencia. Llega a matar bien y hasta la fría ficha de la función le carga de argumentos. Pues eso le toca ahora; matar bien.

El anuncio de su adiós fue una de las grandes noticias del verano. Tras un cuarto de siglo como matador, Julián López “El Juli” creyó que su ciclo había concluido y, sin prórrogas ni moratorias, ponía fecha para cerrar una etapa que, con sus altos y bajos, ha sido, sin duda, brillante.

Cuánto se ha escrito sobre el Juli desde que anunció que se iba, finalizando esta etapa tan suya y tan larga de, al menos, 30 años, o más. Desde muy niño y muy precoz, e inteligente y adivinándose lo que iba ser. Mucho e importante.

La fuerza mental mueve montañas. Muchas veces consigue llevarnos más lejos de lo que nuestro cuerpo pretende llegar. Nos alivia dolores reales, nos anima, nos da fuerzas, nos envalentona. Hay situaciones en los que un suceso fortalece nuestra mente e ilumina lo que antes veíamos totalmente oscuro. A Morante le faltó un golpe de suerte para recargarse de moral y decidirse a terminar la temporada a pesar de su lesión física.

Con el adiós de El Juli se ha puesto la lupa sobre una generación de toreros que, habiendo tomado la alternativa en torno al cambio de siglo, siguen en activo y copando puestos en los principales carteles. Y sin que a muchos de ellos parezca que les avise el reloj biológico. Ahí siguen.

COLOCA AQUÍ TU PUBLICIDAD

PÍDENOS PRESUPUESTO