La mayoría de las ferias taurinas se presentan últimamente de forma pomposa, con fiestas que incluyen música y cócteles. Ni rastro de las tradicionales ruedas de prensa en las que se podía preguntar sobre presencias y también ausencias. Ahora los titulares los dictan los propios empresarios, que en sus intervenciones proclaman la grandeza de los carteles sin posibilidad de réplica. Parece que a la oligarquía taurina le incomoda la exigencia y la crítica.






