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Avance Taurino ha editado el volumen número 23 de su colección La Cuadrilla. En este caso se trata de la obra titulada “La mirada de los grandes”, de nuestro compañero Paco Villaverde. Enrique Amat Paco  es un aficionado de rancio abolengo e ilustre estirpe. “Hijo del cuerpo”, ya que su padre, quien triunfó en todos los ruedos del mundo como Don Canuto, fue un importantísimo torero cómico. Luego, su hermano José Luis, novillero y más tarde banderillero de renombre. Y su propio hermano Tomás siguió los pasos de su progenitor en el mundo del espectáculo cómico taurino. En tierras de Salamanca,  Paco se formó en su afición a los toros. Luego, tras ejercer la información y la crítica taurina en diversos medios, se convirtió en un concienzudo estudioso de la tauromaquia. Una tauromaquia que  analiza desde un sugestivo y muy personal punto de vista. Algo filosófico, telúrico y siempre apologético. Parafraseando al magistrado Mariano Tomás Benítez, Paco concibe e interpreta la fiesta como una suerte de seráfico sueño de alamares. Ahora nos regala con una nueva obra dentro de su ya ingente producción. En este caso, un estudio sobre grandes figuras de la historia de la tauromaquia. De ellas  hace un muy particular análisis, siempre dentro de su “villaverdiana” filosofía de la vida y del toreo. Un toreo que Paco vive, siente, y en el que profundiza con tanta alma como pasión y sentimiento. Bajo el título “La mirada de los grandes “,  a lo largo de cerca de 200 páginas, se recogen las personalísimas semblanzas de cerca de medio centenar de espadas. Desde Francisco Montes Paquiro, Francisco Arjona Cuchares, Rafael Molina Lagartijo y Salvador Sánchez Frascuelo, pasando por El Guerra, Joselito y Belmonte. También se habla …

Joaquín Mompó Camisero es protagonista de un libro, obra de Paco Delgado y editado por la Diputación de Valencia. En él se recoge la trayectoria profesional y humana de un personaje que es parte viva de la historia del toreo en Valencia.   Enrique Amat “Yo he sido muy feliz como torero. No me puedo quejar. Desde la primera vez que me vi vestido de torero, en ese mismo momento empezaba a sentirme otra persona. Como si me saliese electricidad de dentro. Me sentía cambiado y me transformaba. Y me siguió sucediendo esto cada vez que me vestía de torero. Y luego, además, me lo pasaba bien en la cara del toro.” A pesar del miedo. “El torero no le tiene miedo al toro. Tiene miedo a la plaza, a la responsabilidad, al público, al futuro, a lo que te juegas cada tarde, a tu porvenir.. Yo al toro no le he tenido miedo. Responsabilidad sí. Respeto también. Y al  querer quedar bien. A hacer las cosas bien como profesional y cumplir al servicio de tu matador.”   Un matador como Santiago López, quien fue importante en su vida. “La verdad es que entrar a torear con Santiago vino de la mano de Pablo Celis. Después de la muerte de Chicuelo, Celis iba a colocarse con Santiago Lopez. Pero ya estaba con Ricardo de Fabra. Entonces Pablo habló con Paco Sanz  y le dijo que él no podía irse con Santiago, pero que Camisero iría bien para actuar con él. Yo ya …

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