
Enrique Amat
En tierras de Salamanca, Paco se formó en su afición a los toros. Luego, tras ejercer la información y la crítica taurina en diversos medios, se convirtió en un concienzudo estudioso de la tauromaquia. Una tauromaquia que analiza desde un sugestivo y muy personal punto de vista. Algo filosófico, telúrico y siempre apologético. Parafraseando al magistrado Mariano Tomás Benítez, Paco concibe e interpreta la fiesta como una suerte de seráfico sueño de alamares.
Ahora nos regala con una nueva obra dentro de su ya ingente producción. En este caso, un estudio sobre grandes figuras de la historia de la tauromaquia. De ellas hace un muy particular análisis, siempre dentro de su “villaverdiana” filosofía de la vida y del toreo. Un toreo que Paco vive, siente, y en el que profundiza con tanta alma como pasión y sentimiento.
Bajo el título “La mirada de los grandes “, a lo largo de cerca de 200 páginas, se recogen las personalísimas semblanzas de cerca de medio centenar de espadas. Desde Francisco Montes Paquiro, Francisco Arjona Cuchares, Rafael Molina Lagartijo y Salvador Sánchez Frascuelo, pasando por El Guerra, Joselito y Belmonte. También se habla de coletudos como Manolo Granero, Marcial Lalanda, Manolete, Arruza, Pepe Luis Vázquez, y un largo etcétera. No faltan espadas mexicanos como Ponciano Díaz, Silverio Pérez, Carlos Arruza o Eloy Cavazos, colombianos como César Rincón, venezolanos como César Girón, hasta llegar a toreros como El Cordobés, Curro Romero, Rafael dre Paula, Paquirri, El Soro, José María Manzanares, Julio Robles, El Niño de la Capea o Palomo Linares, para cerrar con el quinteto de espadas más importante de los últimos años, integrado por José Miguel Arroyo Joselito, El Juli, Enrique Ponce y José Tomás, a los que hay que sumar a Roca Rey.
Paco ha ido buscando imágenes, primeros planos de las miradas de todos y cada uno de ellos, cuyas instantáneas en blanco y negro se reflejan. Y, sobre ellas, traza una semblanza del personaje y su opinión sobre el mismo. en unos casos en dos páginas, en otros con apenas siete palabras. Y todo echando mano únicamente de su memoria, de sus recuerdos y de su imaginación.
Una obra lúcida, que aporta una visión de la tauromaquia y sus personajes tan sui generis y atractiva como fresca y original.
Todo un regalo para el aficionado.









