Juan José Padilla siempre es noticia. Tanto por su carrera como matador de toros, intensa y exitosa, como ahora en su doble faceta de apoderado del novillero Manuel Pereira y de director artístico del certamen del Centro de Alto Rendimiento de Toreros de Guadalajara, México, creado por la empresa mexicana Casa de Toreros para novilleros que buscan oportunidades para seguir creciendo en la profesión. Lo primero es hablar del estado de su torero, que fue tan gravemente herido en la plaza de Vistalegre. Enrique Amat “Gracias a Dios, la cosa va bien. Manuel va evolucionando y se está recuperando. Ya tiene experiencia en los quirófanos. Sufrió hace años un accidente de tráfico que le tuvo once días en coma inducido. También ha sufrido cornadas en el campo. Pero tiene mucha entereza, mucha presencia de ánimo. Ya le van retirando las grapas de la herida y está queriendo ponerse delante. De momento coge los trastos y torea de salón. Evoluciona bien, ya va haciendo bien las digestiones y poco a poco todo parece mejorar.” Lo cierto es que la recuperación se antoja como milagrosa. A los tres días de estar con las tripas fuera, fue sorprendente verle visitando en su habitación a Juan José Domínguez junto con Pablo Aguado. Ustedes los toreros tienen madera de héroes, y su umbral del dolor es grande. “Los toreros nos mentalizamos de una manera muy especial. Somos conscientes del pago que hay que hacerle a la profesión. Yo ya lo viví de niño. Con las muertes de Paquirri y del Yiyo y la de Montoliu. O el cornalón que tuvo Pepe Luis Vargas en Sevilla. Todo aquello nos ha marcado a los …






