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  El torero sevillano Pablo Aguado viene de triunfar con fuerza en la feria de Granada. Despues de la campaña 2019, es uno de los coletudos del actual escalafón que más cosas tienen que decir. Según  Marcial Lalanda, en el toreo se puede aprender todo; el oficio, la técnica, la profesionalidad, incluso adquirir valor a base de seguridad. Pero no el arte, que lo envían desde arriba. El que usted tiene.   Enrique Amat “Yo intento ser natural. Hacer las cosas que me salen en cada momento. No todos los días se siente lo mismo. Pero yo trato de hacer las cosas que me nacen, expresar mis propios sentimientos. Y si encima eso lo capta el público, bienvenido sea.”   Cuales fueron sus principios. “Yo tengo afición desde niño. Siempre tuve inquietud por la tauromaquia. A los siete años ya jugaba al toro con uno de mis hermanos. A los diez años, como regalo de primera Comunión, les pedí a mis padres torear una becerra. Aquello salió como salió, pero fue muy importante para mí el ponerme delante y vivir la experiencia. Yo me lo tomaba como un juego. Luego dejé de torear, porque me dediqué a estudiar y hacer una carrera, tal como me sugirieron mis padres. Pero bueno, yo tenía claro que quería ser torero. En aquello influyeron no solo mi abuelo, que era ganadero, y mi padre. Sobre todo fue la tierra. En Sevilla uno está rodeado de gente, de aficionados, de carteles de toros. Esto contribuye a incrementar el interés por los toros. Es una vocación que te llena, y que te va a envenenando día día. Luego …

Desde la Asociación en Defensa de las Tradiciones de “Bous al Carrer” se insta a la Conselleria de Sanidad y a Secretaría Autonómica de Seguridad y Respuesta a las Emergencias a mantener reuniones con todos los agentes implicados y programar la vuelta a las calles, sin demorar más de lo necesario.

El pasado sábado se celebró la primera eliminatoria del certamen de recortadores, organizado por Campos Taurinos y Tororecorte, Alcarreño de Oro en la localidad de Fontanar, donde se lidiaron novillos de Juan Pedro Domecq que dieron un juego extraordinario y que permitieron a todos los recortadores participacipantes mostrar un gran nivel en sus actuaciones.

El pasado sábado, día 12 de junio, apenas tres semanas después de sufrir la gravísima cogida en la plaza de toros de Vistalegre de Madrid, volvía a torear el novillero Manuel Perera. Uno de los artífices del milagro, aparte del afán de superación del propio espada, es el doctor Enrique Crespo. Madrileño de nacimiento, pero zamorano de cuna, su padre el imbuyó el amor por la medicina y el toreo.   Enrique Amat “Mi padre, el doctor Antonio Crespo Neches, es de Zamora, a la que considero mi tierra. Y me transmitió el amor por la Semana Santa, por Zamora, por la medicina y por la cirugía taurina. Somos ocho hermanos, y yo nací en Madrid, aunque me considero zamorano. Mi padre me dirigió a su vocación y por eso me he dedicado a la medicina y a la cirugía. Tuve la suerte de nacer en una familia de médicos, Mi bisabuelo, Antonio Crespo Carro fue el primer cirujano de la plaza de Zamora, al que sucedió su hijo Dacio Crespo Álvarez, quien estuvo cuarenta años al frente de esa enfermería; y finalmente mi padre, uno de los cuatro ó cinco cirujanos de mayor trascendencia en la historia de la cirugía taurina. Yo empecé, siendo estudiante de Medicina, acompañándole por las plazas de toros de los pueblos en Madrid, en Toledo. Mis inicios fueron en el año 1.981. En aquellos cosos del Valle del Tiétar me adiestré. Y, desde 1.985, me sirvieron las experiencias Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo." …

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