“Y no se me caen los anillos por ello. Yo me siento sobre todo torero, es lo que más me llena. Pero como las cosas no son fáciles y hay que trabajar y sacar la casa adelante. Por eso trabajo con mi padre. El toreo no está pasando su mejor momento, y por eso hay que estar preparado para hacer otras cosas hasta que salgan oportunidades. Lo más bonito es poder llevar dinero a casa y sacar la familia adelante. Ojalá pudiera vivir del toreo, pero mientras tanto, como digo, no se me caen los anillos por trabajar. Y el trabajo no me impide seguir entrenando con las mismas ganas y con la misma ilusión”.
Alberto Pozo está acostumbrado a la dureza. A dar la cara y resolver en la cara del toro. Las dos novilladas que ha toreado en Las Ventas han sido de Saltillo, toda una prueba.
“Pues sí, mi debut fue con una de Saltillo. Estuve bien y me repitieron, cosa que es importante. Y me dió mucha moral el que una empresa como la de Madrid me repitiese por mi buena actuación. Iba a torear en una tercera ocasión, pero no pudo ser por el coronavirus. Yo confío en que la palabra que me dió la empresa de Madrid de volver como novillero, nos la respeten ahora en mi nueva condición de matador de toros. Tengo que decir que la empresa de Madrid siempre nos ha respetado y nos ha dado un buen trato. Y yo creo que ahora seguirá haciendo lo mismo. Ojalá pueda confirmar pronto.”
Y en su carrera de novillero tuvo triunfos importantes. Indultó al novillo Aforadito, de Raso del Portillo, en Pedrajas de San Esteban.
“Aquella fue una tarde importante. Aunque no me llevé el Piñón de oro al triunfador de la feria, fue un día importante. También triunfé en la feria de Albacete de 2012. Y también he conseguido cosas importantes en otras plazas. Por eso mantengo la ilusión de seguir aguantando en esto, porque he visto que soy capaz de resolver en el ruedo, de cortar orejas, de estar bien y si estoy preparado puedo dar la sorpresa en cualquier momento.”
En 2018 nombró apoderado a un personaje entusiasta, trabajador y rebosante de afición como el setabense Diego García.
“Fue una decisión muy importante, para mi trascendental. Diego es de mi quinta, y nos hemos juntado dos luchadores. Mi relación de apoderamiento con Diego cambió mi vida y en mi carrera, porque estaba en aquel momento en una situación muy complicada, y pude torear con frecuencia. Diego me ha ayudado mucho en lo personal y en lo profesional. Ha sido una persona clave en mi carrera, me ha aportado mucho en diversas facetas de la vida. Me hizo torear, y ahora me ha llevado a la alternativa. Él habló con Gregorio de Jesús para el doctorado. Ahora nos estamos preparando intensamente. Estamos haciendo mucho campo. Y tengo la suerte de que viene con nosotros un torero tan relevante como José Pacheco el Califa, que aunque está retirado, está entrenando con nosotros y ayudándome mucho a prepararme. Es un lujo y un privilegio para mi.”
Y el doctorado es con una corrida de Miura, algo excepcional. La historia dice que solo Antonio Bienvenida en 1942 y Fermín Murillo en 1957 tomaron la alternativa con toros de esta ganadería.
“Así es. Eso dicen. Ser el tercer torero que se doctora con una corrida de Zahariche es algo que supone un estímulo. A mí me motiva torear astados de este hierro. Lo que me hacía falta era una cosa así, ya que yo me he curtido en lo duro, toreando siempre ganaderías duras y ahí es donde navego bien y tengo cabida, y ahí es donde puedo yo coger un trozo del pastel en esta profesión. Yo estoy orgulloso y feliz de esta oportunidad. Y si es con toros de Miura, mejor que mejor.”
Tendrá como padrino y testigo a Javier Castaño y Serafín Marin, dos toreros importantes y curtidos también en mil batallas.
“Son dos grandes maestros. Creo que Javier Castaño mata el domingo su corrida de Miura número 30. A mí me hace mucha ilusión, además de por el respeto profesional que le tengo, porque yo soy muy amigo de su hermano Damián. Es una oportunidad grande, estoy súper contento de torear con ellos dos. Para mí es un estímulo estar con estos dos grandes toreros.”
Y encima la corrida será retransmitida por las cámaras de la canal Castilla-La Mancha, y se podrá ver también por Internet en todo el mundo.
“Es una gran responsabilidad, pero también un gran estímulo y un gran escaparate. Porque va a poder ver todo el mundo, no solo en la nivel local en Castilla-La Mancha, sino que por la redes sociales y por Internet la va a poder ver en cualquier rincón del mundo cualquier aficionado. Es para nosotros una extraordinaria plataforma. Me va a vet muchísima gente, es un escaparate importantísimo. Espero que sea un punto de lanzamiento para mi carrera.”
Usted comenzó en su tierra desde chico.
“En mi casa no es que hubiera demasiada afición, no lo he mamado esto, pero sí yendo por los pueblos de la Sierra de Albacete. Era un chiquillo y eso fue un veneno que empezó a meterse dentro de mí. Tanto es así, que a los diez años me apunté en la escuela taurina de Albacete, y allí se fue desarrollando mi carrera. En ella tuve como maestros a Sebastián Cortés y Antonio Rojas. Y luego, por el concepto, por mi forma de torear y por mi forma de entender el toreo y por lo que yo buscaba, también tuve relación con el maestro Dámaso González. El me quería mucho, yo me fijaba mucho en él, en su técnica, en su forma de torear, en su colocación en su temple. Y además de un gran torero fue una extraordinaria persona. Si yo necesitaba cualquier cosa, el allí estaba, generoso, muy entregado. A un muchacho como yo. Se preocupaba mucho de hablarme, de decirme cosas, de tratar de transmitirme lo que él sabía. Con esa sencillez y esa grandeza que él tenía. Para mí fue un privilegio la relación con él y el día de la alternativa me acordaré mucho.”
Y después de la alternativa.
“De momento el objetivo, el sueño y la ilusión era llegar a la alternativa. La meta era esa y al final, tras mucho luchar, lo hemos conseguido. Esa tarde daré todo lo máximo, y espero que haya suerte. Porque yo quiero ayudar a mi apoderado, a Diego, que me lleva todos estos temas, para facilitarle las cosas y que las empresas se acuerden de nosotros. Yo lo que tengo que hacer es estar bien, dar un zambombazo, llamar la atención, ya que me van a ver en todos los rincones del mundo, y que eso sirva para que mi apoderado pueda tener las cosas más fáciles. Yo por mi no va quedar. Tengo mucha ilusión, es un día muy importante, y espero que esto me abra puertas para seguir luchando en este mundo tan bonito. Y poder llevarme mi trocito de pastel.”