La siguiente anécdota la contaba el propio torero, Victoriano Valencia, en una tertulia taurina celebrada en Madrid.
El torero se había comprometido con un pariente en que le brindaría un toro a una determinada señora en una corrida en la que estaba anunciado en Ibiza.
Llegado el momento se le indicó a Valencia, la barrera donde situaría la citada señora.
Tras hacer el paseillo, el torero le indicó a su mozo de espadas, Manuel Carrasco “Manoliyo”, que le pusiese el capote de paseo, para idendificarla mejor llegado el momento del brindis.
Tras la faena el torero se dirigió a la señora para recoger la montera. La señora en inglés le dijo. “The hat is for me.” El sombrero es para mi.
El torero se dirige al mozo de espadas para que insista ante la señora que se había negado a devolver la montera.
Manoliyo, reconoce su error y se excusa ante el matador diciéndole. “Maestro , me he equivocado , pero es que la señora es calcá, calcá a la otra”
Lo cierto es que la inglesa era rubia y vulgar y la auténtica era morena y muy distinguida.










