Llevo rechazando varios años las corridas de dos horas y media o más, que muchas veces son sencillamente corridas coñazo. La duración normal durante mucho tiempo era de dos horas, lo justo para seguir el espectáculo en plazas, además, incómodas. Pero no. La nueva moda -ojo, peligrosa- se ha asentado y es el pan nuestro de cada día y… de muchas tardes.






