Sin parar. Gimotean, lloran, protestan, se quejan, exigen, se lamentan. Tampoco se les ve desesperados, pero sorprenden tantos lloros, sobre todo últimamente RAMÓN VALENCIA, que llegó al negocio por vinculación familiar de la mano de CANOREA JR. y después se quedó solo y muchos pensaron y piensan, y seguirán pensando, que le tocó la Lotería. Llora ahora porque perdió dinero, o así, en la última de San Miguel, con dos “No hay billetes” y un 3/4 de entrada. Increíble. Pero siempre RAMÓN VALENCIA lloraba y lloraba: que el abono no respondía años anteriores, que tuvo que hacer una feria sin figuras un año, que el comercio en general de SEVILLA tenía que ayudar más a los toros porque se beneficiaban, que sólo los carteles rematados tenían aceptación…






