Lo primero, un monumental acto de solidaridad. Muchos de buena voluntad ayudando al prójimo frente a tantos hijos del demonio haciendo daño o mirando para otro lado para hacerlo.
Lo primero, un monumental acto de solidaridad. Muchos de buena voluntad ayudando al prójimo frente a tantos hijos del demonio haciendo daño o mirando para otro lado para hacerlo.
Lo de SANTANDER se resolvió a favor de GARZÓN. Era lógica su continuidad después de su labor de los últimos años, en los que la feria subió muchos enteros. Buena gestión, buenos carteles y hasta televisada en alguna edición reciente. Se decía que, acabado el ciclo PAGÉS en la MAESTRANZA, los herederos del empresario mágico optaron por SANTANDER, con MATILLA, para dar un aviso a GARZÓN que quiere presentarse en SEVILLA cuando la plaza salga a concurso después de un tiempo interminable. Muchos años de lo mismo y de los mismos.
Empezaremos por lo mejor, por la torera. Olga Casado está en todas las lenguas. Y su rabo no digamos. Ha habido muchos festivales descubriendo toreros. Algunos, eso sí, en Las Ventas que catapultaron a José Miguel Arroyo “Joselito” y Jaime González “El Puno”. El primero subió mucho y a un buen nivel. Y al segundo le vino muy bien para torear bastante después.
Siguen los festivales por las víctimas de la riada de LEVANTE, LA MANCHA y ANDALUCÍA con las personas de buena voluntad, toreros y aficionados ayudando mientras los de mala voluntad, ineptos además, políticos de todos los partidos, excepto en algunos, también inútiles pero tontos, siguen ahí. Los malnacidos dando la espalda a todos mientras que los otros lo han hecho muy mal pero quisieron rectificar. Amorales del todo contra los que todavía distinguen el bien del mal. Batalla desequilibrada y con muchos medios desinformativos, además, con los amorales.
¿Las veremos? ¿No se complica cada vez más?. Lo importante son las ferias por tv. Las de Valencia, Sevilla, Madrid, Pamplona y Bilbao. Las que daba todos los años Movistar y que se pudieron ver en 2023 por última vez después de una buena atapa de muchos años. Las corridas de la pantalla al sillón de casa, en el mejor tendido para muchos o por edad o por dificultades para viajar o por bolsillo escaso. O simplemente por comodidad.
La verborrea de SIMÓN CASAS ha servido esta vez para algo, para pararle los pies al tal PEDRO HACES, el “incruento” defensor de la corrida sin sangre, no de la Tauromaquia. Ya no hace, deshace. No nos quieras tanto y tápate y vete del todo. No necesitamos estos defensores.