Cómo ha cambiado todo y no digamos los sanfermines. Es ya un sueño pensar en nuestra etapa de inicio en los encierros cuando íbamos de estudiantes aficionados a los toros y a la vida y podíamos alojarnos, y pagar, los hoteles del centro y podíamos comer, y pagar, los restaurantes medios y populares de las calles nombradas de la ciudad.






