¿Cuántos negaron a Morante cuando la presidencia no le dio la oreja en las Ventas el 28 de mayo, Corrida bautizada como de la Prensa? Pocos, muy pocos, pero el que más el señor que presidía el festejo. Con nombre y apellido religiosísimos. Ignacio, por el grande de Loyola, y San Juan para elegir entre el Bautista y el Discípulo Amado. Pues ninguno de los dos puso sentido común en el del pañuelo blanco.





