Historia en la que Julio Aparicio no se da por vencido ante la picaresca del empresario de turno.
Historia en la que Julio Aparicio no se da por vencido ante la picaresca del empresario de turno.
Emilio Oruño "Jumillano" se jactaba de ser el único espada al que no consiguió engañar el empresario Alfonso Gaona, aún pagándole con retraso.
Una de las causas por las que un muchacho deja atrás su juventud en el toreo, además del ansia de la gloria, es por la conquista de una posición social y mejor situación económica.
El rabo, hoy día es el máximo galardón. Conseguirlo en una plaza de primera es muy difícil. ¿Pero qué ocurría en las capeas en tiempos de la postguerra? Victoriano Posada, lo explicaba así:
Hace años, bastantes años, el que fue concejal del Ayuntamiento de Valencia y asimismo presidente del Hogar Castellano Leonés de Valencia, Emilio Santodomingo Hervás, sabedor de mi afición taurina, y sobre todo, porque yo era el vocal de Cultura de la Junta Directiva de la entidad, me encargó gestionar un par de conferencias para darle mayor lustre a la entidad.
Conseguir una valiosa oreja, si además es en una plaza relevante, supone lo más importante para un torero.