Tras el éxito de la Liga Nacional de Novilladas, sería oportuno que la Fundación del Toro de Lidia diera un paso al lado en su organización y dejara que fuesen los empresarios quienes continuaran la labor de fomentar el escalafón novilleril. Buen ejemplo de cómo hacerlo han tenido. Entretanto, la Fundación debería insistir en negociar con las Administraciones una rebaja impositiva para la organización de novilladas y en defender la Tauromaquia de peligros como la nueva Ley de Protección y Derechos de los Animales que planea le Gobierno.





