Los gustos están cambiando. O ya han cambiado. O falta cultura taurina que ponga en valor lo que tiene valor. Ahora, lidiar un toro sobre las piernas parece algo de la prehistoria. Priman los chispazos a la profundidad en faenas que se pierden en la cantidad. Nos hemos acostumbrado a que suenen avisos a mansalva cada tarde, y a que suene la música a las primeras de cambio. Sí, las cosas están cambiando sin remisión.






