El novelista barcelonés, recientemente distinguido con el premio Princesa de Asturias de las Letras, ha podido comprobar los cambios que ha provocado la política en Cataluña. Los políticos parecen los únicos seres incapaces de vivir en medio de muchas situaciones y pensares, de lograr consensos y de dar ejemplo de civismo y respeto. Los ciudadanos se han contagiado de tanta crispación y la Tauromaquia es una damnificada.






