A contraquerencia. Confiar la tauromaquia al turismo es un mal negocio

Confiar la tauromaquia al turismo es un mal negocio, Barcelona o Baleares fueron plazas que en algún momento del tiempo enarbolaban los estandartes de la tauromaquia.

 

Maxi Mollá

 

Hoy, para desgracia del mundo taurino pasan a encabezar el número de ciudades españolas en las que no se celebran corridas de toros gracias a las nuevas e intolerantes políticas dictatoriales.
Plazas y ciudades con similares o parecidas razones que fueron mandadas en un plumazo al ostracismo del olvido taurino.

Un cambio generacional y económico de afición por público y turistas, terminó por hacer mella y volver políticamente a la tauromaquia vulnerable.

El KO taurino de estas ciudades No es tomado como ejemplo, y ahora es Sevilla la que año tras año baja el número de abonados y se respalda en la subida numérica que aporta el público y los turistas como único consuelo en un falso gesto de autocomplacencia. Tenebrosos y débiles números que pueden golpear con fuerza a la tauromaquia de Sevilla en el hipotético caso (que nadie desea, pero que nadie nos asegura), de que esta nueva generación política le de por golpear (prohibir) y noquear a los toros en Sevilla.
Llegados a este extremo, ¿Quién nos defendería?, ¿Quién saldría a la calle?, ¿Qué números nos avalarían?
Señores empresarios, profesionales y aficionados háganse esta pregunta, ¿Es un buen negocio confiar la tauromaquia al Turismo?.