Fallas 2022, una miniferia preocupante. Artículo de Carlos Bueno

Después de dos años sin ferias en Valencia, y a tenor de la confección de unas combinaciones sobre el papel atractivas, el serial josefino se presagiaba exitoso. Pero el termómetro de las taquillas ha reflejado que la subida de precios ha retraído a los espectadores, que ni una sola de las tres corridas que se dieron llenaron la plaza. La falta generalizada de fuerzas de los toros y la pérdida de identidad y de exigencia del público son otras consideraciones a analizar.

 

 

 

Terminó el ciclo fallero de 2022, el más corto de los últimos tiempos y uno de los que se esperaba con más expectación después de dos años sin ferias en Valencia y a tenor de la confección de unas combinaciones que parecían haber levantado gran interés. Pero la realidad ha sido diferente y ha quedado reflejada en taquillas. Ni un solo lleno de los tres que vaticinaba la nueva empresa. No ayudó una climatología adversa, es cierto, pero los carteles de “no hay billetes” se fraguan antes de los días señalados, en cuanto se ponen a la venta las entradas, y eso no ocurrió salvo la tarde que anunciaba a Roca Rey, que tampoco acabó el papel a pesar de que no cayó ni una gota de lluvia.

 

La alerta sonó de inmediato en la primera corrida del serial con los toros de Victorino en el cartel. Poco más de medio aforo cubierto. No llegó ni a concitar eso la terna de Morante, Ortega y Aguado, y no se habían poblado ni la mitad de las localidades el día del patrón con Juli, Manzanares y De Justo, un festejo que a la postre se suspendió aun sin llover porque la arena estaba en tan mal estado como la ocupación de los tendidos.

 

¿Qué ha pasado para que no se cumplan los buenos augurios en torno al ciclo josefino? El incremento del precio de las entradas ha retraído a muchos aficionados “de siempre” y a los espectadores que suelen hacer el esfuerzo económico de ir al menos un día a los toros. Esa parece la razón más evidente. Las barreras y contrabarreras de sombra, la zona más cara de la plaza y tradicionalmente colmada de abonados, ha quedado desierta, lo que indica bien a las claras que el poder adquisitivo no es el que era antes de la pandemia.

 

Es imperativo buscar remedio para que la gente vuelva al coso y que el espectáculo sea rentable, un binomio inseparable para que los toros sigan teniendo vigencia. Resulta evidente que la economía está dañada y que todos los sectores han de apretarse el cinturón, también el de los toreros, y es labor de los empresarios hacérselo entender.

 

La miniferia de Fallas deja también otras reflexiones dignas de tener en cuenta. La primera es la falta generaliza de fuerzas exhibida por los astados, incluidos los de Victorino. ¿Qué está pasando? Sin duda, la crisis y la subida galopante desde hace meses de los precios de los piensos están detrás de la situación. Parece que ni los ganaderos ni los empresarios pueden asumir el encarecimiento de la alimentación de remate y, sin estos nutrientes que aportan fuerzas, los animales no consiguen alcanzar el tono muscular pertinente.

 

Otra consideración a analizar es la palpable rebaja de exigencia por parte de una afición valenciana cada vez más heterogénea. Resulta sorprendente que se invite a saludar a unos toreros que, sin un motivo irrefutable, no tenían demasiado interés en actuar y que tardaron casi media hora en decidirse mientras los espectadores permanecían en sus asientos. Por cierto que fue Morante, el matador más veterano, el que convenció a sus compañeros de que debían hacer el paseíllo. El mundo al revés. El público también pidió orejas después de estocadas defectuosas y de varios descabellos, y solicitó música en momentos inadecuados. Tanto es así que algunos toreros requirieron que cejasen las interpretaciones. Nada que ver con el rigor que debe imperar en un coso de primera categoría.

 

Toca ahora hacer examen de conciencia a todos los niveles, empresarios, toreros, ganaderos y también aficionados, porque la defensa del público comienza con la exigencia demandada por el propio espectador, y eso parece haber pasado a mejor vida. Sería de desear que no pasaran a mejor vida las plazas llenas, ni más festejos, ni las fuerzas de los toros.

Nació en Algemesí (Valencia) en 1968.

Director y presentador de programa taurino “El Corro” de Berca TV, Televisión de Algemesí, desde 1996.

Director y presentador del programa taurino “Patio de Cuadrillas” desde su creación en 2002, pasando por LP Radio, Punto Radio, Gestiona Radio e Intereconomía Radio.

Articulista de la revista “Avance Taurino” desde 1998.

Redactor del semanario taurino “Aplausos” desde junio de 2004 hasta agosto de 2005 y director del periódico “La Veu d’Algemesí”.

Ha escrito los libros «Luis Francisco Esplá, toreador», «Plaza de toros de Algemesí» y «Sueños de gloria».