Quinta Puerta Grande de Talavante y López Simón en Madrid en una tarde pasada por agua

El extremeño desorejó al buen segundo tras una gran faena y el madrileño cortó un trofeo a cada toro y se reencontró consigo mismo en Las Ventas.

Madrid, viernes 25 de mayo 2018. 18ª Feria de San Isidro. Lleno.

Cinco toros de Núñez del Cuvillo, desiguales de presentación, el segundo buen toro, de nombre Cacareo; devuelto el tercero por inválido, saltó un sobrero de Conde de Mayalde, con movilidad y transmisión; cuarto y quinto, con ritmo, el sexto, con humillación, movilidad y fijeza.

Juan Bautista (Azul noche y oro), silencio en ambos.

Alejandro Talavante (Azul marino y oro), sustituye a Ureña por baja médica, dos orejas y silencio.

López Simón (Azul rey y oro), oreja y oreja.

Madrid. Paloma Moreno.

La lluvia amenazó con llover durante todo el día en Madrid. A pesar de que antes de la corrida saliera el sol, durante el primer toro ya comenzó a caer aunque de forma intermitente. La lluvia escampó en el sexto y el cielo acabó abriendo para ver salir a hombros a Talavante y López Simón. El público aguantó el chaparrón y disfrutó de la primera Puerta Grande de este San Isidro.

Talavante sustituía a Ureña convirtiéndose su cita en benéfica, ya que donaría sus honorarios a una asociación extremeña necesitada. Madrid se volcó con él. Y Talavante respondió toreando flamenco acompasando a un buen Cuvillo. Dos orejas fueron el premio y alzó la gloria, por quinta vez en su carrera, camino de la calle Alcalá. Firmó un inicio de faena genuflexo, por bajo, previo a un natural excelso tras un cambio de mano. Al astado le faltó un punto de emoción pero embistió fijo y con movilidad en las telas del extremeño, quien se mostró reposado y entregado sacando lo mejor del de Cuvillo.  Con naturales a pies juntos y alargando los muletazos firmó otra tanda que llegó a los tendidos, previa a una gran tanda final. Dejó un estocadón antes de que el público pidiera con fuerza los trofeos y el presidente le concediera las dos orejas. Se le ovacionó en el arrastre a Cacareo. Volvió a entregarse Talavante y se mostró muy dispuesto ante el quinto, que no le dio apenas opciones. Firmó varios muletazos asentado antes de un pinchazo y una estocada.

El tercero fue devuelto por inválido y en su lugar saltó el tercero bis, de Mayalde. No se empleó en el caballo y fue yendo a más en banderillas. Inició su faena por la espalda López Simón y firmó algunos muletazos asentado y entregado a su plaza y buscando el lucimiento. Repitió y se movió el astado, que salía algo suelto de las telas, sobre todo a final de faena, arriesgando el madrileño. Antes le había propinado una paliza sin aparentes consecuencias. Pinchó recibiendo y a la segunda la enterró cayendo entera pero trasera la espada y sufrió otra voltereta. Pidió el público el trofeo para el madrileño y se le premió con una oreja. Pasó a la enfermería tras pasear el premio. Salió López Simón a la lidia del sexto con disposición y el jabonero que cerró plaza empleándose en varas. Dejó un quite por chicuelinas Bautista y en banderillas se movió el de Cuvillo. Brindó el madrileño a los tendidos, cubiertos con chubasqueros y paraguas, y comenzó en el tercio sobre la diestra llevándoselo a los medios. Asentado en la siguiente serie, volvió a reencontrarse con Madrid acompañado del cierra plaza que fue a más. Embistió fijo y humillando en las telas del madrileño, que se gustó y firmó algunos muletazos de gran calado. Firmó una buena estocada y recibió el trofeo que necesitaba para abrir el portón venteño junto a Talavante. Igualó las puertas grandes conseguidas por el extremeño.

Juan Bautista saludó al primero de Cuvillo, que apenas se empleó en el caballo y fue sosote en la lidia en general. Le faltó emoción y transmisión y el francés lo fue llevando sin llegar a los tendidos y todo quedó en silencio. Al saltar el tercero al ruedo comenzó otro diluvio universal. Juan Bautista se mostró muy firme en una faena pasada de agua en la que el ruedo se convirtió en una piscina. ¿Ayudará en este sentido la reducción de la pendiente del albero? Cuajó algunos muletazos sentidos y entregados a pesar de que el astado saliera algo suelto. Asentado y muy dispuesto el francés no tuvo suerte y fue silenciado.