Concluyó el certamen de clases prácticas que ha tenido lugar en la plaza de toros de Valencia. Un festejo, el tercero del ciclo, de larguísimo metraje, que tuvo con todo alguna fase de interés. Y destacar la brillantez en banderillas de varios de los alumnos de la escuela de tauromaquia de Valencia como Hugo Masiá, Jorge Escamilla e Iker Rodríguez.
Pedro de la Hermosa, de la escuela de Guadalajara, es un torero ya rodado y con oficio. Banderilleó clavando reunido y arriba. Tiene sentido de la colocación y la ligazón, y tuvo la virtud de dejar siempre la muleta muy puesta a su oponente.
Bruno Gimeno, de la escuela de Valencia, lució al torear con el capote con cadencia y templanza. Banderilleó con espectacularidad, mejor en la ejecución que en la colocación. Luego muleteó pisando los terrenos con asentamiento, seguridad y un bien probado oficio. Ligó con soltura y facilidad la series. Mostró su sazón.
Javier Cuartero, de la escuela taurina de Alicante, exhibió como virtudes el sentido de la ligazón y el adelantar siempre la muleta para llevar enganchado a su oponente, aunque a su trabajo le faltó algo más de ajuste. Su trasteo tuvo largo metraje y no le faltó mensaje. Falló con los aceros.
Jaime Padilla, de la escuela de Málaga, se enfrentó a un animal rajado y a la defensiva que le volteó espectacularmente en dos ocasiones. Y no le dio opciones. A pesar de todo, Padilla no le perdió la cara y se metió en su terreno con plausible disposición para tratar de sacarle muletazos. Pasó un quinario con la espada.
Rodrigo Cobo, de la escuela taurina de Colmenar, es un torero muy espigado y alto de planta. Sobresalió por su sentido de la ligazón, en su toreo al natural y en la ejecución de los pases de pecho. Luego falló con las armas toricidas.
David Gutiérrez, de la escuela taurina de Badajoz, saludó con dos largas de rodillas en el tercio a su antagonista, al que luego lanceó con buen son. Luego firmó un excelente quite. Con la muleta se le vio seguro, pausado, compuesto y con dominio de la situación. Su trabajo resultó templado, limpio, intenso y siempre con sometimiento y gobierno de la situación. Mató de media lagartijera de efectos fulminantes. Consiguió un triunfo de ley.









