Situándonos en el mejor de los escenarios, los cálculos más optimistas de los expertos indican que no habrá ninguna vacuna efectiva contra el coronavirus antes de un año. Así que las restricciones de aforo en las plazas de toros continuarán al menos durante la primera mitad de la próxima temporada. Pero otro año sin ferias y sin la participación de la mayoría de las figuras del toreo podría ser nefasto para el devenir de la tauromaquia.

Pasa el tiempo y lo echamos de menos como torero y como persona. Se ha cumplido tres años desde que se fue, tan pronto. Y tan joven, en la plenitud  de vida.

Cuando todo parecía si no en marcha sí, al menos, encauzado para ir recobrando esa normalidad que nos quieren vender como nueva y que huele a timo, el mundo de los toros vuelve a sufrir un golpe que puede ser muy grave.

El amable lector que ingresa hoy en Avance Taurino, además de encontrar mil y una cosa que puedan interesarle, quizá también quiera saber qué fue lo que pasó realmente en la plaza de El Puerto el pasado 6 de agosto, para que la Junta de Andalucía modificara de urgencia la normativa, y de permitir la asistencia del 50 por ciento del aforo a las plazas de toros se pasara al metro y medio de separación entre espectadores.

El coso de Madrid siempre fue espejo para el resto de plazas de toros, que han tratado de imitar (no siempre con conveniencia y acierto) su modo de hacer las cosas y el trapío de sus animales. En esta era post-Covid, una estudiada apertura de Las Ventas hubiese podido ser viable y, sin duda, habría supuesto una inyección positiva para la tauromaquia.

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