Todo cambia en el toreo como en la vida. A veces para bien y a veces para mal. Desde principio de la temporada dan la matraca como fecha mágica la del Domingo de Resurrección en Sevilla, como la más interesante, la más elegante, la más brillante, la más atractiva.
En los tendidos de la Maestranza ha aparecido un grupo de espectadores con sus carteles reclamando el 10 por ciento del IVA. O sea, pidiendo que ese 10 por ciento se rebajara en los precios de las entradas. Algo que había tenido mucho eco en su momento en la temporada anterior. Pero los empresarios, conseguido su objetivo en Hacienda, silencio total.
El descontrol en el toreo es más que evidente. Y todo por el egoísmo de algunos de los que lo manejan. Atentos si no a la frase: "Si los toros desaparecen, será por los taurinos". Una copla que ya sabemos de sobra por repetitiva.
Que el primer tercio de la lidia es fundamental es algo palmario y decisivo para el resto de la lidia. También debería serlo para su futuro, como lo fue en sus orígenes.
Fue maestro y artista en todas las actividades que desarrolló, además de muy buena persona. El sentido de la amistad con Ángel Peralta tuvo carácter de bendición.
Pasear por la finca Jandilla es descubrir un tesoro medioambiental de incalculable valor. Entre la frondosa hierba resplandeciente cohabitan animales en peligro de extinción que tienen junto a los toros, y gracias a ellos, una morada de lujo, un edén de la biodiversidad.






