Dice El Cordobés, Manuel Díaz, que se va. La artrosis que sufre en sus caderas le está amargando desde hace tiempo y ya parece que no puede más. Este año tuvo que cortar la temporada en junio por ese problema y, ahora, anuncia que se va a volver a operar y según quede hará temporada de despedida o, como mínimo, actuará una última vez en público para que sus hijos le corten la coleta.
Que los empresarios dejen de ser apoderados y defiendan los intereses de la afición, que el abanico de oportunidades se abra para nuevos emprendedores, que los políticos respeten los toros y los traten con la misma consideración que a otras actividades y que las novilladas no tributen como si de un espectáculo profesional se tratase, son parte de los problemas que padece el toreo y que no se arreglarán a corto plazo. Quizá se solucionen cuando alcancen la cima los actuales benjamines del toreo, conocedores de que estas contrariedades abocan la tauromaquia a un futuro negro. En sus manos estará votar a los representantes más respetuosos y exigir a sus apoderados dedicación exclusiva, un tópico que no por serlo deja de estar vigente.
El caso Talavante puede cambiar algo significativo, sin que el torero haya movido una pestaña. Puede nada menos que acercar la sociedad al mundo taurino, cada día más alejados, queramos o no.
No se quiere despedir octubre, mes maldito ya, sin abundar en la pena, por la triste noticia que nos ha llegaba este fin de semana desde Salamanca, con la muerte de Juan Carlos Martín Aparicio.
Tras la celebración del festival a beneficio de la FTL, cuando clarines y timbales tocan a balances y recuentos, se cierra la temporada en la Valencia y la primera impresión, contable, es positiva, lévemente, pero así es. En cuanto a número de festejos celebrados en 2018 en la Comunidad Valenciana, el total aumentó en uno más que en 2017, y si entonces se dieron 40, ahora hay que anotar 41. Algo es algo, aunque también cabe recordar, por no irnos mucho más atrás y deprimirnos, que en la campaña de 2016 se dieron, sumando las tres provincias valencianas, 44 festejos, entre corridas de toros, rejones y novilladas con picadores.
No parece descabellado crear un certamen de novilladas en gira por cosos como los de Béjar, Almadén, Santa Cruz de Mudela, Campofrío o Bocairent. Los chavales tendrían la oportunidad de torear en plazas históricas y éstas se mantendrían vivas, tal cual han permanecido a lo largo de los últimos siglos.






