La gala-presentación de los carteles de la feria de San Isidro lleva ya unos años para socializar la combinaciones. La empresa hace un tremendo esfuerzo montando una carpa en el centro de Las Ventas que costará un dineral. Alguien me susurra que ese gasto se podría invertir en mejoras para los abonados y que con el alquiler de un gran teatro podría valer, pero claro, digo yo, no tendría el ambiente del lugar ni muchísimo menos.
Sobre MORANTE se escribe y no se para. ¿Hay empacho MORANTE CAMACHO?. El personal normal parece que se está hartando. Nunca se echó tanto en falta tras una despedida y resulta que fue de todo menos ausencia de los ruedos.
Una nueva ola de normativas dictadas desde la distancia amenaza con reescribir la vida del campo y las tradiciones que lo sostienen. Entre borrascas, barro y nieve, el mundo rural sigue cumpliendo con su deber mientras, desde cómodos despachos urbanos, se pretende legislar sobre realidades que no se conocen. Quienes quieren gobernar a los animales sin haber pisado nunca una dehesa, ahora ansían prohibir la entrada de los menores a los toros.
España se ha vuelto a ver sacudida por una nueva desgracia de grandes y trágicas dimensiones y consecuencias. Materiales y, sobre todo, humanas. La pérdida de personas es siempre un desastre, pero en estas circunstancias, mucho más. Se trata ahora de un accidente, sí, pero que puede que, otra vez, hubiese sido evitable. Y eso es lo mas terrible.
Lo lógico sería escribir del desgobierno de Sánchez y sus esclavos mudos en el intento de prohibir que los menores vayan a los toros. Y encima dicen que los del sanchesmo, no sanchismo, que viene de Sancho, han hecho esta promesa a la ONU, otra que tal desde hace mucho tiempo, y están dispuestos a cambiar la ley para hacer otra barrabasada o bestialidad.
Pese al comunicado oficial sobre lo de MORANTE, muchos aficionados y curiosos, estén o no de acuerdo con la decisión del torero, no se creen del todo este bandazo y esperan al 9 de febrero, día en que se anunciarán los carteles de la temporada de SEVILLA y otros más recalcitrantes a verlo el Domingo de Resurrección hacer el paseíllo.





