Quiero pensar que las manifestaciones vomitadas en las redes sociales tras la muerte de Víctor Barrio serán juzgadas como merecen. Si los jueces se escudan en un supuesto “vacío legal” para no castigar de forma severa afirmaciones y deseos más propios de un sicópata que de alguien en su sano juicio, se podría abrir una veda nada deseable. Delitos como la incitación a la violencia, al odio y enaltecimiento del terrorismo no pueden quedar impunes, porque entonces todo valdría, también las tornas de los protaurinos.

Un año más, la feria de julio de Valencia marca el cenit de la temporada en la Comunidad Valenciana. Cinco festejos -tres corridas de toros, una de ellas mixta, una novillada picada y la desencajonada que abre el serial- componen este ciclo que busca mantener su sitio en el calendario taurino pese a que mucho ha sido lo que ha cambiado en torno suyo.

El Papa Francisco recientemente en una audiencia realizada en El Vaticano dijo que: "Hoy se debe estar atentos a no confundir la piedad con el pietismo, que consiste sólo en una emoción superficial, que no se preocupa del otro", agregando que "tampoco se puede confundir con la compasión hacia los animales, que exageran el interés hacia ellos mientras dejan indiferente ante el sufrimiento del prójimo... Cuántas veces vemos gente tan ligada a los gatos y perros y luego dejan librado al hambre al vecino y a la vecina. No, eso no", agregó  el Papa Francisco.

Quien decide ser torero lo hace de forma libre asumiendo la realidad que impone el toro y que la fatalidad se puede hacer presente de forma inevitable en cualquier momento. Honor y respeto para ellos. Esos que ahora osan utilizar la cornada mortal sufrida por Víctor Barrio para ir en contra de la tauromaquia o para mostrar su alegría por tan desgraciado desenlace es porque son unos malnacidos, desalmados y cobardes que ni saben ni jamás gozarán de los valores que entraña una dedicación tan intensa y auténtica como es la de torero.

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