Hace ya medio siglo, y parece que fue ayer, que la muerte de quien había dirigido no sólo la política sino el rumbo de España desde hacía casi otro tanto, marcó un punto de inflexión decisivo y determinante en la historia de nuestro país. La desaparición de Francisco Franco dio paso a un cambio de modelo que afectó a todos los ordenes de nuestra vida.
Despreciar a Sánchez Mejías es despreciar a la Generación del 27.
Faltaba lo del NYT (NEW YORK TIMES) para dejarnos con la boca abierta. Más todavía. Ni a un mes del 12 de octubre.
El torero es quien tiene derecho a acertar o errar en la elección del apoderado que le representará, porque sólo él es quien se juega la vida y quien debe cargar con la responsabilidad de la designación. Además, siempre es preferible equivocarse uno mismo a que te equivoquen otros.
Tras la inesperada y sorpresiva retirada de Morante de la Puebla, que en uno de sus tan personales arrebatos y tras una repentina decisión se arrancó la coleta en su última tarde en Las Ventas, el toreo queda tocado y ante sí se plantea una muy seria y peliaguda incógnita ¿quién será ahora el que tire del carro?
Se ha quedado solo tras la retirada de Morante, lo que nos lleva a una situación muy especial. No es la primera vez que ocurre porque no hay nada nuevo bajo el sol, pero es diferente. Cuando se quedaron solos con el peso de la temporada, otros tenían una fuerza tremenda, un imán arrebatador y una popularidad altísima.






