Pues la plena actualidad se la llevó RAFAEL de PAULA con su desaparición, inesperada para tantos, con un aluvión de elogios sublimes. Esto es ESPAÑA. No hace mucho leí que un medio de comunicación se daba golpes de pecho por haber olvidado hace poco, el aniversario, 65 años nada menos, de su alternativa. No se acordaron ni los estadísticos. Y ahora un adiós supertriunfal. Bien. Algunos ante una foto en el callejón de RAFAEL de PAULA y MORANTE DE LA PUEBLA, cuando el jerezano apoderaba al sevillano, insisten en que son los dos mejores que han visto. Están en su derecho.  

Hace unos días se cumplió un año de la mayor catástrofe que ha sufrido Valencia en años, muchos años. El 29 de octubre de 2024 el agua arrasó casi 90 pueblos y ciudades de la provincia, dejando cientos de muertos y una estela de desolación, desgracia y ruina que va a tardar bastante en desaparecer... Y pocos, por no decir nadie, asumen su responsabilidad en el desastre.

Larga sí. Sorprendente mucho más. Esperando tanto desde la alternativa  para ver la luz. Sin desmayo. Años y años toreando su única corrida de la temporada en su Jerez. Y parece que no lo veían o porque estaban ciegos o no se enteraban. Ni ellos, ni los apoderados, ni la empresas ni el taurinismo.

Rafael Soto Moreno, conocido artísticamente como Rafael de Paula, falleció a los 85 años en su domicilio jerezano el pasado 2 de noviembre. Paula era paradigma de emoción y belleza, icono del toreo de arte, un referente gitano situado en el selecto grupo de los toreros de culto de la historia.

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