Pese a que, parece, el panorama se va aclarando y ya se ve, parece, una luz al final del túnel, el mundo del toro sigue atribulado, compungido y con no pocos frentes abiertos.

A lo largo de la historia, mayo ha sido un mes especialmente sangriento. Es eso se ha parecido el de este año al de temporadas anteriores. En esta ocasión se ha vuelto a programar una feria después de 14 meses de sequía a causa del coronavirus. Los carteles y el resultado artístico también se han parecido a los de campañas precedentes. Pero el experimento ha resultado ruinoso. O se aprende o no harán falta más pandemias.

Madrid, por fin, tiene toros tras más de año y medio sin festejos. Y, además, se recupera la feria de San Isidro, aunque sea lejos de Las Ventas. Lo que, de paso, abre nuevas perspectivas y horizontes.

Cuando escribí sobre los Mano a Mano no resueltos en estos días, olvidé a Roca Rey y Pablo Aguado y a aquella disputa que tuvieron en Sevilla por el cartel de Resurrección por los garcigrandes sí o no. Y salió del cartel el sevillano para una corrida que después el covi impidió su celebración. Antes de ayer  habían coincidido en la feria del Baratillo 2019, en aquella tarde en la que Pablo Aguado entró en el toreo con una explosión de cuatro orejas cortadas y Puerta del Príncipe.

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