Plazas de toros modernas y seguras. Para mayores. Con urgencia. Urgentemente. No puede esperar. Las plazas de toros se han queda viejas, viejísimas. Incómodas, incomodísimas. Imposibles. Faltan escaleras, faltan agarraderas, faltan escalones normales. Falta de todo. Los mayores no pueden ir. O se la juegan. Las caídas están a la orden del día. O van acompañados para tener ayuda y poder subir escaleras de accesos a los tendidos y después los incómodos y peligrosos peldaños para acceder a la localidad.

El día siguiente estaba anunciado en una corrida que ya no llegó a torear. Dijo hasta aquí y se fue pegando un portazo. Nadie lo intuía porque seguía tan en forma como siempre y porque marcharse sin cumplir los contratos que tenía firmados no era su estilo. El pasado mes de junio Enrique Ponce anunció que lo dejaba, y ahora se presagia un regreso medido para despedirse conforme merece una figura de su talla.

Nadie lo esperaba y nada hacía presagiar un desenlace parecido. Pero, de la noche a la mañana, de golpe y porrazo, como un mazazo, saltó la sorpresa: Enrique Ponce dijo adiós.

No hemos sido justos al citarlo solo lo justo. Quedó ensombrecido atentos sólo a las grandes gestas. Bueno, en realidad el que no ha sido justo, sin saberlo, es MORANTE que, al acaparar todos los comentarios y alabanzas, tapó a los demás.

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