Plazas de toros modernas y seguras. Para mayores. Con urgencia. Urgentemente. No puede esperar. Las plazas de toros se han queda viejas, viejísimas. Incómodas, incomodísimas. Imposibles. Faltan escaleras, faltan agarraderas, faltan escalones normales. Falta de todo. Los mayores no pueden ir. O se la juegan. Las caídas están a la orden del día. O van acompañados para tener ayuda y poder subir escaleras de accesos a los tendidos y después los incómodos y peligrosos peldaños para acceder a la localidad.

Ricardo Díaz-Manresa
Incómodas y peligrosas siempre para los aficionados mayores cuyas piernas no les responden bien o están perdiendo estabilidad. Que reparen las plazas urgentemente.
Dicen que los jóvenes no van, lo que es mentira viendo las transmisiones de televisión. Hay muchos totalmente jóvenes.
Y suponiendo que este cuento fuera verdad, si los jóvenes no van y los mayores no van a poder ir… Mal panorama.
Fíjense. Es espectáculo penoso ver subir por escaleras de acceso a los tendidos y a sus localidades a los ancianos y menos ancianos. A muchos, lo que es normal a cierta edad, les fallan las piernas y tienen otros padecimientos.
En la última feria de San Miguel-Abril de Sevilla me tocó delante de unas escaleritas. Penoso espectáculo ver tantas dificultades en tantos. Y tienen afición para ir y superar todos los problemas.
Hay un dato que siempre me sorprende y es que el 97 por ciento, por lo menos, de todos los holles de entrada, desde la puerta de la finca, tienen escaleras incluso para llegar al ascensor. Y muchas las superan con aparatos mecánicos de ascenso y acceso. Y que todas las plazas tienen esta arquitectura adversa años y años. Y me pregunto : ¿es que antes nadie padecía de las piernas o se morían todos jóvenes y con los remos funcionando?
Sea lo que sea, está claro que esto no puede seguir así o irán desapareciendo espectadores, que ahora –además- tienen la suprema comodidad de la televisión sin necesidad por tanto de jugarse posibles caídas con rotura de piernas o caderas. O algo parecido.
Las plazas de toros, en general, son muy incómodas. De siglos pasados. Y para los mayores se convierten en peligrosas ratoneras.
Así que para mayores con urgencia. Y comodidad. Urgentemente. Sin plazos. Ya. Lo reivindico para la salud futura del espectáculo. Nunca más la política del avestruz.









