Hay imágenes que no necesitan más que una mirada para revelarlo todo. No hablan, pero cuentan. No se mueven, pero conmueven. Y cuando el retrato que se nos ofrece es el de los hermanos Gómez Ortega, no estamos ante una simple fotografía, estamos ante un umbral que nos conduce a una de las etapas más fecundas, apasionantes y determinantes de la historia de la tauromaquia.
Cada plaza de toros debe tener su personalidad, su idiosincrasia, su manera de entender y de vivir la corrida. Pamplona debe seguir siendo Pamplona, distinta a todas, alegre y desvergonzada siempre, mucha veces desconsiderada y hasta impertinente, tan lejos del rito, de la atención y del respeto que la convierten en algo diferente. Y no pasa nada, pero quienes sentimos esto de otra manera no lo podemos justificar como si fuese lo más oportuno.
Sigue brillante la temporada. Con un ilusionante MORANTE, lo nunca visto, que dejó atrás estar inquietante para convertirse nada menos que en ilusionante. Le esperan en toda ESPAÑA. Como hacía tiempo que a ningún torero. Con una MORANTITIS que va a más. En PAMPLONA, sin nada extraordinario, salió a hombros. Y ya lleva SEVILLA, MADRID y PAMPLONA. Le falta BILBAO para completar el ciclo.
No se puede decir que el comienzo del verano no esté siendo movidito -en realidad los temblores, con cada vez más probabilidad de que deriven en terremoto, se notan desde hace mucho tiempo...-. Y si en el ruedo hay abundantes notas de interés y brillo, fuera hay gente que quiere hacerse notar.
Sorpresa al menos. Resulta que la tele nos mostraba el cartel de NO HAY BILLETES PARA HOY (NHB) y después lo repetían triunfalmente, no era para menos, los locutores de Telemadrid un día tras otro, hasta 16 nada menos, el pasado San Isidro. Pero no, la plaza no estaba llena. Había huecos sobre todo en las andanadas de sol y hasta en alguna grada. ¿Qué pasa: todo vendido o no?.
San Fermín es mucho más que el encierro. Es una fiesta, un acontecimiento mundial que gira en torno al toro. El toro es el centro de todo. Sin toro Pamplona tendría otro tipo de fiesta, pero no sería tan multitudinaria, tan internacional, ni tan rentable. Sin corridas no habría toro, ni encierros, ni el San Fermín que conocemos. Sin embargo, el ayuntamiento pamplonés y RTVE parecen querer borrar las corridas en otro ataque ideológico, sectario, antitaurino.






