Me llama la atención que, en distintos grupos taurinos de WhatsApp de los que soy miembro, se clame por la renovación de la nómina de toreros que se repiten en las ferias pidiendo que se incluya a Fortes, de Miranda y Navalón. Novedad sólo es este último, que apenas lleva nueve meses de alternativa, mientras los otros dos ya han cumplido 14 y nueve años respectivamente, tiempo en el que antaño los matadores ya se habían retirado. Lo que ocurre es que en todas estas temporadas apenas se les ha podido ver más allá de su círculo habitual. Injusticias del sector taurino.

Sólo por una letra, la ene,  y queda, en lugar de Morante, Mor-ARTE. Hemos pasado de ”Negando a Morante” (el presidente) a queriendo a Morante. Sí casi  todo el público de la Beneficencia, como si sintiera que le faltó algo por darle en la de la Prensa. Y hemos visto cosas inéditas, lejos del capote y la muleta:

Hoy no ha sido una tarde más. Ha sido una página dorada en el libro del toreo. Lo vivido en la Corrida de la Beneficencia en Las Ventas ha trascendido el hecho artístico para convertirse en un acontecimiento cultural, social y, por qué no decirlo, casi espiritual. Morante de la Puebla ha saldado su cuenta pendiente con Madrid. Y lo ha hecho a lo grande, como mandan los cánones de los elegidos, saliendo por la Puerta Grande en una de esas tardes que no se olvidan ni se repiten fácilmente.

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