Las gentes de mi pueblo utilizan un lenguaje muy peculiar en ocasiones. Cuando asisten a un entierro suelen decir "La muerte que no para". Y no les falta razón. Me entero con pesar de la muerte de Manolo Cisneros.

El viajero sigue descubriendo historias taurinas que tuvieron por marco países que aparentemente no tienen tradición taurina. En esta ocasión, en una ciudad como Casablanca, capital económica del reino alaouita de Marruecos. Las arenas de Casablanca se encontraban en el célebre Boulevard d´Anfa. Propiedad entonces de una familia española instalada en Marruecos desde el siglo XIX. El tratadista Julio Iribarren señala que la plaza de toros de esta ciudad fue construida, toda ella en madera, en el año 1921 e inaugurada el 9 de octubre de ese mismo año. Para la ocasión se lidiaron toros del Conde de la Corte por las cuadrillas de Julián Saiz Saleri, Manuel Varé Valerito y José García  Maera. Los festejos se celebraban de forma esporádica, y se conserva el cartel de una corrida programada para el día 7 de julio de 1935. En ella intervinieron Carnicerito de Méjico, Antonio García Maravilla y Jesús Solórzano ante un encierro de Villamaría. Luego, este coso se cerró en 1939, tras un festejo en el que el 16 de abril de ese año hicieron el paseíllo Marcial Lalanda, Vicente Barrera y Manolo Bienvenida. Más adelante, se volvieron a dar festejos de relieve a partir de 1953. Y es que en 1951 el empresario catalán Vicente Marmaneu, en colaboración con Paul Barriere, aficionado a la los toros y amigo del torero y empresario Domingo Dominguín, fue nombrado gerente de la plaza de toros de Casablanca. El trabajo de ambos hizo posible que se reinaugurasen estas arenas el 8 de marzo de 1953. …

Las máximas figuras del toreo actual llevan una década tirando del escalafón, algunos mucho más. Ahora, además de Roca Rey y López Simón, hay una docena de matadores novedosos llamados a ocupar el cetro del toreo en poco tiempo. La próxima temporada se antoja apasionante… si el organigrama taurino les da sitio, que sería lo aconsejable. 

Hace casi siglo y medio Víctor Hugo publicaba Los miserables, su gran obra, considerada como uno de los textos más conocidos del siglo XIX. La novela, de estilo romántico, plantea a través de su argumento un razonamiento sobre el bien y el mal, sobre la ley, la política, la ética, la justicia y la religión. Y no es por nada que siga plenamente vigente.

  La Fundación del Toro de Lidia acaba de hacer público un dossier que desmonta las mentiras del llamado informe “Toros&Taxes” firmado por Alfred Bosch, diputado de Esquerra Republicana de Catalunya, un panfleto antitaurino repleto de injurias que nadie con un mínimo de sentido común podía creer. Dado que la injuria es un delito penado, no parece descabellado que se interponga denuncia al respecto. Debería ser una prioridad para las asociaciones que defienden la tauromaquia frenar a través de la ley y la justicia cuantos ataques ofensivos basados en falsedades se producen, además de negociar con el Estado una rebaja impositiva en novilladas y festivales, incluso pedir las subvenciones oportunas que corresponden a cualquier actividad cultural y legal ¿Por qué no? 

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