Las gentes de mi pueblo utilizan un lenguaje muy peculiar en ocasiones. Cuando asisten a un entierro suelen decir “La muerte que no para”. Y no les falta razón. Me entero con pesar de la muerte de Manolo Cisneros.
Conocí a Manolo Cisneros hace un montón de años. No era el taurino muy al uso, no.
Era un hombre serio con fama en el mundo de los toros de cabal, sensato, formal, comedido, buen apoderado, defensor de los derechos del torero por encima de todo y además buen administrador de los intereses de sus poderdantes.
Todo ello en una pieza. Pero por contera era un hombre educado, gran conversador, muy culto, experto en temas de pintura, algo que le entusiasmaba, por ello digo. que no era un taurino más, quizás un taurino menos y un aragonés, aficionado de exquisito paladar, que en sus años mozos intentó la aventura de querer ser torero.
En la década de los 80 tuvo gran predicamento. Apoderó a figuras del toreo como El Viti, Curro Romero y Paquito Esplá.
En Barcelona cuando los Balaña, se encariñaron más por los cines que por las plazas de toros, no dudaron en llamarle para que se ocupase de todo. Contrataba a los toreros, negociaba con los ganaderos, Llegó un momento que gestionaba las plazas de Barcelona, Palma de Mallorca, Calatayud, Huesca, Barbastro, Manzanares, Almagro, Medina del Campo, Linares, Guadalajara, Huelva, Jérez y El Puerto de Santa María.Y hasta se dijo que era una especie de enviado especial en Sevilla de la empresa Pagés, cuando los números rojos de Canorea.
Como verán todo un potencial en el mundo del toro.
He escrito más arriba que administraba con mucha lucidez los intereses de los toreros.
Recuerdo que un día conversábamos en Castellón y salió a colación los contratos de Luis Francisco Esplá.
Paco, me dijo, en ocasiones, no conviene aceptar más contratos para sumár actuaciones.
Mira, me dijo, ahora mismo Esplá tiene sobre el montante total de ingresos anuales, un tipo de gravamen del 56 por ciento. Cuando se superan ciertas barreras de ingresos, Casi, casi, se puede decir que estas toreando para Hacienda. No olvides los gastos de cuadrilla, hoteles, desplazamientos, porcentaje del apoderado, y un sin fin de gastos añadidos, que a la hora de hacer números, hay que utilizar la cabeza con buen tino.
Escrito queda que apoderó a El Viti, Romero y Esplá. Nunca he tenido el placer de hablar con el salmantino, pero si que lo hecho con frecuencia con Esplá y en una noche de la Cremá de las fallas en Valencia, durante horas y horas, hasta el alba, con Romero y su gentil esposa Carmen Tello y Zabala de la Serna en la redacción de La Razón en Valencia. Curro, que como siempre estuvo genial, no tenía más que palabras de agradecimiento por la forma en que fue dirigido por Cisneros.
Nos ha dejado un gran hombre.
Dios te guarde, Manolo.









