La feria de julio también es cultura

Inauguradas las varias exposiciones que se mostrarán durante este serial en el coso de Monleón.

 

En un acto presidido por el diputado de Cultura, Francisco Teruel, se han inaugurado as distintas muestras que, en la propia plaza de toros de Valencia, complementan la oferta taurina de la feria de julio.

Se trata de la muestra ‘El Califa, 30 años de alternativa (1996-2026)’, comisariada por Paco Delgado, compuesta por más de medio centenar de fotografías que recogen los momentos más relevantes de la trayectoria profesional del diestro nacido en Játiva, y que tomó la alternativa el 1 de mayo de 1996 en su ciudad de manos de Manuel Benítez ‘El Cordobés’. Con motivo de este aniversario, también se ha editado un libro sobre su carrera.

Otra de las exposiciones es la titulada ‘La desencajonada vista por Finezas’, en la que el visitante podrá contemplar una serie de imágenes procedentes del archivo fotográfico de la familia Finezas, que actualmente pertenece a la Diputación, en las que se puede apreciar cómo eran las desencajonadas en Valencia a mediados del siglo XX.

Por su parte, la exposición ‘Fallas 2026. Los impactos de la Feria’, capta en fotografías de gran formato, los pasajes más notables de la pasada Feria de Fallas que tan buenos momentos dejó en el aficionado taurino.

‘El arrastre, un arte 100 % valenciano’, retrata uno de los aspectos en el que menos se fijan los aficionados y que en Valencia tiene su particularidad, porque existe la tradición de emplear rocines de la huerta para arrastrar al toro fuera del ruedo. Incluso no es excepcional que sea sólo uno de estos caballos el encargado de arrastrar un peso muerto de más de 600 kilos, con la dificultad que ello conlleva.

A estas cuatro muestras le acompañaran la que se instaló en la Feria de Fallas, ‘La lidia en 40 carteles’, de la que también se editará un librito para obsequio del jurado taurino de la feria de julio.

 

 

Síganos también en:

COLOCA AQUÍ TU PUBLICIDAD

PÍDENOS PRESUPUESTO

Para leer a continuación...

Hay personas cuyo recuerdo permanece ligado para siempre a un lugar y a una forma de entender la vida. Paco Castelló “Tito” fue una de ellas. Aficionado taurino, sanferminero por convicción y amigo de sus amigos, convirtió Pamplona en su segunda casa y dejó una huella imborrable en cuantos tuvimos la fortuna de conocerle.