Todo hace presagiar que la temporada que a punto está de dar comienzo será especial. Posiblemente acabe siendo el año en el que más valores jóvenes hayan irrumpido desde hace muchas décadas. Las figuras seguirán luchando por mantener su estatus, y los empresarios deberán saber barajar los nombres de los consagrados con los novedosos para ser justos con los toreros y conferir a los carteles el atractivo que la afición merece.     2017 se antoja un año clave, un punto de inflexión en la tauromaquia moderna. Aunque no habrá ruptura con lo establecido ni cambios radicales -me refiero a que las figuras seguirán toreando por merecimientos propios un número de corridas similar al que hasta ahora contrataban- parece seguro que en la mayoría de las ferias entrarán en juego nuevos valores que han despertado grandes ilusiones entre los aficionados gracias a sus legítimos logros sobre el albero. Al menos los primeros carteles de la temporada que ya se han anunciado dejan entrever que esa va a ser la tendencia a seguir a lo largo de una campaña que podríamos denominar de relevo.   Además de Roca Rey y López Simón, que en 2016 ya se instalaron entre los imprescindibles, los empresarios deberán dar cabida a un puñado de jóvenes que necesitan ser tenidos en cuenta tanto como el futuro de la tauromaquia depende de ellos. A sabiendas de que me olvidaré de alguno, no quiero dejar de nombrar a Garrido, Ginés Marín, Álvaro Lorenzo, Luis David Adame, Javier Jiménez, …

La ola de frío y nieve, el granizo, las gélidas temperaturas, la Toma de la Bastilla del toreo, que es el timón de Las Ventas por parte del francés Simón Casas, y la fusión con la que Casas y otros empresarios poderosos del toro pugnan con alianzas nada coherentes por la Plaza de toros de La Malagueta han provocado que los carteles de Fallas se enfríen. O se congelen. Eso y, por supuesto, las contrataciones de las figuras en Madrid que siempre suelen ser muy complejas. Sobre todo, la posibilidad de que José Tomás se anuncie en la temporada de Las Ventas… El tiempo dictará su sentencia.

Una cosa es no darse por aludido para no dar importancia al contrario y otra dejar que se salga con la suya aún cuando sus formas no sean legítimas. Dice el refranero que “quien calla, otorga”, es decir, que si no se presenta objeción alguna y se permanece callado, se da a entender que se muestra aprobación a lo propuesto, y eso no. Está bien que se ni ninguneen las acciones de los antitaurinos, pero no denunciarlas es de tontos.

En el toreo no todo se limita a los festejos en la plaza, ni a hablar de carteles y ferias. Ni de quién torea, y quien deja de torear. Ni hablar y pontificar sobre de los círculos de poder empresariales. Ni sobre quién manda en el establishment, ni acerca de quien se va a quedar con la plaza de Málaga, ni los manejos de los taurinos y sus adláteres y corifeos. El toreo también es cultura. Sobre todo, es cultura. En este sentido, Avance Taurino siempre estado sensibilizado por este tema, y se ha convertido en uno de los pioneros de la promoción de la cultura entre los aficionados. Desde este portal, se sigue y se seguirá informando de todo cuanto acontece en el llamado planeta de los toros. De sus variadas facetas. Y, por supuesto, sin olvidar el de la cultura. Por ello, todas las semanas publicaremos un comentario y una recomendación de un escritor, un libro, una novela, un ensayo, un poema, una obra de teatro, una película, un pasodoble, una partitura o un cuadro relacionado con el mundo de los toros. Con el objeto de que el aficionado tenga donde complementar su afición, y descubrir nuevos valores en la tauromaquia. Hoy empezaremos por Azorín, de quien este año se cumple el cincuenta aniversario de su fallecimiento. José Augusto Trinidad Martínez Ruiz nació en la ciudad alicantina de Monóvar el 8 de junio de 1873. Estudió bachillerato en el colegio de los Escolapios de Yecla y de 1888 a 1896 …

Superadas las fiestas navideñas, superado el trauma postnavideño y superado el blue monday -ese nuevo fenómeno que hemos importado y que según una fórmula matemática asegura que el tercer lunes de enero es el día más triste del año, toma ya...-, la temporada taurina ya comienza a dejar oir el pasodoble que anuncia su inminente presencia.

Por libro de estilo propio, quien suscribe apenas concede espacio a los antitaurinos. Cansan, aburren, conocemos sus máscaras y lo que hay detrás de ellas. Demasiada violencia, incultura, desprecio a quien piensa y siente diferente e ignorancia a raudales. Detrás del corderito ecologista y chupi está la intolerancia y el gran negocio del lobo.

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