Y otra extraordinaria, la de Beneficencia. No entiendo muy bien por qué sigue manteniendo la empresa actual estos nombres. ¿Por tradición? ¿Por seguir vistiendo a un santo al que se le pasó el tiempo?. Podría entenderlo si me lo explicaran.
Mientras hay quien cuestiona la presencia de la tauromaquia en las televisiones públicas, las audiencias responden con rotundidad. Las retransmisiones taurinas lideran franjas, duplican medias de cadena y se convierten en lo más visto del día, evidenciando que el interés social por los toros sigue muy vivo a pesar del debate ideológico que algunos plantean.
Pues sigo desorientado con la nueva afición de LAS VENTAS. Veo orejas y puertas grandes muy discutibles, casi a una diaria. ¿Qué está pasando en esta plaza?. Da igual lentísimas muertes de los toros después de estocadas deficientes o que las faenas no sean nada del otro mundo.
Con las fiestas en honor al patrón de Madrid el mundo de los toros sólo tiene ojos prácticamente para lo que pasa en el ruedo de Las Ventas, donde hasta bien entrado junio se celebra la feria más extensa, intensa y determinante del orbe taurino. Más de un mes de toros en el que se dirime y decide cómo será la temporada.
El 16 de mayo vuelve a señalarnos en el calendario una verdad que no admite discusión, la tauromaquia sigue viva. Y no solo viva. Hoy podemos decir, con serenidad y con hechos, que atraviesa un momento de renovada fortaleza.
Raros y sorprendentes por lo menos. La sociedad cambiando y ya no la reconoce ni la madre que la parió. Los sanisidros de ahora con menos figuras y toreros interesantes que nunca y más llenos que en la vida y con la plaza no abonada más cara desde hace pocas temporadas, parece no tener una explicación lógica.






