Raros y sorprendentes por lo menos. La sociedad cambiando y ya no la reconoce ni la madre que la parió. Los sanisidros de ahora con menos figuras y toreros interesantes que nunca y más llenos que en la vida y con la plaza no abonada más cara desde hace pocas temporadas, parece no tener una explicación lógica.
Pero la realidad se impone y está ahí, incontestable y espectacular. Los hechos son los que son por encima de las opiniones. Pero alguna explicación tendrá. Será por algo.
Hay varias teorías, que a muchos no convencerán. Alguna de ellas pintoresca, pero que puede ser la causa del cambio. Y hay tres sobre todo que han llegado a mis oídos, que hay que trasladar y contemplar. Las paso al lector no por orden de importancia sino porque una tiene que ir detrás de otra. Sin ninguna intención añadida.
1/ Explosión demográfica y sobre todo de querer ver más cosas y estar en más sitios, hay que estar en todas partes, sobre todo en las que suenan, y con el sorprendente añadido, maravilloso, de la cantidad de juventud que va a las plazas. Realidades que vemos todos los días especialmente cuando sacan a un torero a hombros y vemos bajar a tantos jóvenes al ruedo, hasta configurar una masa. Es espectacular y gratificante y da mucha alegría.
2/ Manejo de las redes sociales y el marketing por la empresa de la plaza de toros de Madrid, con tantas facilidades para conseguir entradas. Una de las claves. Y a esto hay que añadir que cada vez hay más portales digit ales y muchas noticias taurinas diarias. Todo junto ha calado.
3/ Y otra explicación puede ser que todas estas novedades hayan convertido San Isidro en una moda social. Hay que asistir se tenga más o menos afición. Asistir para contarlo después y decir que se ha estado en los toros. Y así se disfruta más y quizá es lo mejor de la experiencia. Moda social. Hay que ir a las Ventas en San Isidro.
Pero no todo es maravilloso, claro, porque puede haber llegado el cambio y que, de momento, no todo sea para bien.
Mucha gente nueva como espectadora sin experiencia y sin conocimientos, mucha generosidad para conceder trofeos, puertas grandes que caen como las uvas y que muchos viejos y nuevos, entendidos, aficionados no acaban de creérselo.
Hay datos que avalan la decadencia, que aumenta claramente temporada tras temporada, poquito a poco o quizá más que un poco.
Sevilla, a la que se tacha de generosa y facilona, sólo concedió una Puerta del Príncipe en toda la feria y Madrid dos puertas grandes en los primeros cuatro días, y las dos muy discutibles y hasta cierto sector las tacha de generosas e incluso de regaladas.
Palco de algunos presidentes algunos o inútiles o con la mano flojita para sacar el pañuelo blanco. A ninguno se le mete en la cabeza que mayoría es la mitad más uno. Insisto que en ofrezcan planos fijos pidiendo la oreja y verán que hay un pañuelo por cada 15 espectadores, 20 o muchas veces más.
Y las conceden tras dos avisos y a punto del tercero que iba casi para el corral. Da igual todo.
Y público, insisto, o NPI o falto de conocimientos o de impartir justicia.
Y así vamos pasando los muy raros sanisidros NHB.






