Una vez terminadas las dos ferias que inician la temporada taurina en España, Fallas y Magdalena, se impone un análisis, ahora con mayor bagaje de argumentos.
Se ha vuelto a demostrar que a muchos el cargo les viene grande. La política española -central y periférica- ha llegado a un punto en el que es difícil encontrar a alguien -aunque los hay, por supuesto, ya lo creo que existen- con dos dedos de frente y sentido común. Que es lo primero que se debe pedir a una persona que va gestionar la cosa pública, por menor que sea su cometido.
El indulto de Pasmoso, la falta generalizada de casta de los toros, la gran respuesta de público, la inexistente exigencia presidencial y el compromiso de los toreros. Cinco claves que resumen la recién finalizada Feria de Fallas de Valencia.
Hubo esta semana una información de aciago acontecer: la muerte del menor de “los Dionisios” como llaman en Salamanca a los hijos del ganadero Dionisio Rodríguez, el hombre que crió toros bravos en Villavieja de Yeltes, en pleno campo charro.
Ayer se cumplió el XXVII aniversario del doctorado de un coletudo de época, quien mañana día 18 vuelve a actuar en Valencia. La alternativa de Enrique Ponce marcó el inicio de una etapa en la que el de Chiva se ha consagrado como un de los toreros más importantes de la historia de la tauromaquia de los últimos años en general y de Valencia en particular. Enrique Ponce Martínez nació el 8 de diciembre 1971 en la localidad valenciana de Chiva. Sus antecedentes taurinos tienen una doble vía. Por parte paterna, su tío abuelo fue el matador de toros valenciano Rafael Ponce Rafaelillo, figura destacada de la parte final de la Edad de Plata del toreo. Por el lado materno, su propio abuelo Leandro Martínez El Montillano, quien también intentó la aventura en los ruedos, quien le inculcó la afición por el toreo. Alumno de le Escuela de Tauromaquia de Valencia, su primera actuación en público tuvo lugar en Chiva con 10 años. Y a los doce se instaló en Jaén junto con quien todavía sigue siendo su apoderado, Juan Ruiz Palomares. Vistió su primer traje de luces en Baeza el 10 de agosto de 1986 y debutó con picadores en Castellón el 9 de marzo de 1980 con José Luis Torres y Curro Trillo en la lidia de novillos de Bernardino Piriz. Se presentó en Madrid el 1 de octubre del mismo año lidiando novillos de Lupi, tras haber ganado el prestigioso Zapato de Oro de Arnedo. En 1989 …
Aunque el agua y el viento han aplacado un tanto los ánimos -una vez más queda demostrado que no es capricho ni frivolidad el cubrir no sólo la plaza de toros de Valencia: todas-, el inicio de la temporada española está siendo de aúpa.






