El pasado martes de cumplió el XXXV aniversario de la alternativa del matador de toros valenciano Vicente Ruiz El Soro. Una efeméride digna de resaltar, ya que se trata de uno de los toreros más importantes que ha dado la historia de la tauromaquia valenciana. La figura de Vicente surgió en un momento en el que el toreo en Valencia deambulaba por una senda mortecina. Llegado de la huerta valenciana, su raza, su entrega y su arrolladora presencia en los ruedos no sólo despertó del letargo a los aficionados valencianos sino que contribuyó, durante una muy larga singladura,  a vestir al toreo, de naranja y oro. La efeméride se cumplió el pasado 14 de marzo. Y es que tal día como ese, del año 1982, fue convertido en matador de toros en la plaza de toros de Valencia. Lo fue de manos de Paco Camino con Pepe Luís Vázquez de testigo de la ceremonia, ante toros de Torrestrella. Los días previos al festejo se vivieron en medio de un extraordinario ambiente. En Foios, pueblo natal de Vicente, se vivía con pasión el evento y su peña taurina femenina le regaló el vestido blanco y oro que luciría la tarde de la alternativa. Luego, el día del acontecimiento, Valencia se vio invadida por soristas y partidarios llegados desde todos los rincones de la huerta. Se prodigaron las visitas a la Basílica de la Virgen para pedir por el torero. En el sorteo en los corrales del coso no cabía un …

El I Congreso Taurino de la Comunidad Valenciana, celebrado durante los últimos cuatro días de la pasada semana, resultó un éxito abrumador en cuanto a afluencia de público se refiere. En él se mostraron a propios y extraños los entresijos de las tauromaquias de la calle y de la plaza, se unificaron criterios, se hizo examen de conciencia, se sacaron conclusiones y se planificaron nuevas acciones. Sin embargo, una de las sorpresas más gratificantes de cuantas se produjeron, fue comprobar el tirón que tiene el edifico de la plaza de toros en sí mismo. Al coso de Valencia no dejaron de acceder curiosos que salieron con una percepción del toreo muy diferente a la que tenían al entrar. Será cuestión de dar facilidades para que, fuera de los días de programación taurina, las puertas de las plazas de toros permanezcan abiertas y con ello puedan visitarlas cuantos lo deseen.

Coincidiendo con el centenario de su nacimiento, la Diputación de  Valencia ha organizado una exposición sobre Manuel Rodríguez  “Manolete”, “Manolete visto por Finezas’.  La primera de las muchas  que este año se organizarán sobre la figura del legendario diestro  cordobés.

“El amor” del imperio Balañá por el cine, queda de manifiesto cuando ha cerrado varias salas en los últimos años, concretamente el histórico Urgell (cuyo aforo era el mayor de Barcelona: casi 2.000 localidades)…El avispado empresario lo vendió hace tiempo. Y los nuevos propietarios han creado un supermercado de nombre Bonpreu. Recordemos que hace unos meses, la Academia del Cinema Català (un “nido” de independentistas), premiaba a Pedro Balañá por su “faceta de distribuidor cinematográfico”. Histórica la foto en que aparecía junto a la antitaurina Colau (uno ya no sabe si es más anti taurina ella, o él), en las escalinatas del Palacete Albéniz.

    El fallecimiento de la torera Ángela Hernández vuelve a poner de actualidad el tema de las mujeres toreras. Y es que la rubia espada alicantina protagonizó una lucha ante los tribunales de cara a conseguir la vuelta de las mujeres a las plazas. Su lucha concluyó con éxito el 10 de agosto de 1974, cuando el Ministerio de la Gobernación decretó la suspensión del artículo 49 párrafo C del Reglamento Taurino que prohibía torear a pie a las mujeres en España. El toreo femenino comenzó durante último cuarto del siglo XVIII, en plena hegemonía de coletudos como Costillares, Pedro Romero y Pepe-Hillo. Por aquellas calendas, una mujer se atrevió a rivalizar en los cosos con colegas varones. Nacida en la localidad madrileña de Valdemoro, Nicolasa Escamilla, La Pajuelera, derrochó gran valor por cuantas plazas actuó. Una de ellas fue la de Zaragoza, donde picó y lidió un toro ante la mirada de Goya, quien la inmortalizó en uno de los aguafuertes que conforman su espléndida Tauromaquia.  En el siglo siguiente, Martina García recogió el testigo de la anterior, y se cuenta que el mismísimo Curro Cúchares elogiaba su desmesurada valentía, al tiempo que lamentaba su desconocimiento del oficio. El torero femenino vivió en este siglo XIX un gran auge, ya que  de esta época son toreras como Juana Calderón La Frascuela y Juana Bermejo La Guerrita, Dolores Sánchez La Fragosa, Petra Kobloski, pionera de las cuadrillas femeninas así como las catalanas Ángela Pagés Angelita y Dolores Pretel Lolita.   Un torero travestido …

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