Los matadores de toros se clasifican en tres grupos según el número de actuaciones, lo que en algunos casos provoca un inexplicable interés por sumar actuaciones que demasiadas veces conlleva injusticias profesionales y económicas. El toreo no es un deporte cuantificable, por eso un escalafón basado en la importancia de los triunfos otorgaría mayor reconocimiento a los artistas y más seriedad a la tauromaquia.

Con las ferias de Zaragoza y Jaén se ha cerrado definitivamente, a  falta de algún festejo aislado, la temporada taurina española, aunque  en la Comunidad Valenciana esto ya sucediese el pasado día 9 de  octubre, con la novillada que recuerda lo que fue la Feria de la  Comunidad.

En la calle, como en las plazas, hay gente que exige al toro lo que puede y debe dar como tal, al caballo lo del caballo y al perro lo suyo, que al final es lo lógico. En la calle hay gente que daría su vida por el toro, a cambio de nada, sin dinero de por medio, aunque no parezca tener explicación. Y en la calle, como en las plazas, hay aficionados cuya actitud es todo un ejemplo.

Sigue revuelto, enrevesado y muy difícil el asunto catalán. El llamado prusés sigue dando quebraderos de cabeza y muchas preocupaciones no sólo a los tolondros que lo han movido -no se sabe con qué objeto, o no se ha dicho- y que han abierto una caja de Pandora que ahora parece muy difícil de cerrar.

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