PAGÉS-CANOREA-VALENCIA dio el portazo en SEVILLA despidiéndose con un gracias en las páginas de la prensa. No lo hizo más que regular en los últimos años, no se llevó bien con los maestrantes y la despedida no ha podido ser más seca. Casi tanta como la notita de los maestrantes comunicando el cambio de empresa y olvidando dar el adiós tras 93 años a la empresa titular. Una pena que pasen estas cosas pero en la sociedad desquiciada actual es normalísimo. Antes se decía que había que guardar las formas.
Llegamos, otra vez -y ojalá sean muchas más las que lo hagamos...-, a la última página de un ejercicio que ha dado mucho de sí. A lo largo del pasado año, que ya es historia, hubo de todo, como siempre: cosas buenas, menos buenas, malas y hasta deplorables y que querríamos que no hubiesen sucedido, aunque, en conjunto, lo positivo superó a lo desafortunado.
Esperamos, deseamos, confiamos que… sea una buena temporada. Y seguro que será arriesgada al llevar el peso un solo torero, Roca Rey, la única figura.
La temporada de 2026 se presenta como un punto de inflexión para la tauromaquia. El adiós de Morante de la Puebla cierra una etapa marcada por su magnetismo artístico y obliga a repensar el modelo de las ferias y el equilibrio de los carteles. Se hacer necesario encontrar nuevas locomotoras y dar paso a una generación joven que abra un tiempo de renovación imprescindible.
Pues sí, ahora CAMAS anuncia que PACO CAMINO tendrá su monumento en el pueblo, detrás por supuesto del de CURRO ROMERO y desde luego después de… y de… y de… y de... ESAÚ FERNÁNDEZ Y OLIVA SOTO se le adelantaron con sus plazas o calles o lo que sea. Igual no sabían que nació allí y que, para muchos expertos, especialistas y buenos aficionados, PACO CAMINO fue, y sigue siendo, el mejor torero de los nacidos en este pueblo. No se alarmen : los últimos serán los primeros.
El año 2025 se cierra como uno de esos ejercicios que no admiten tibieza. Para la tauromaquia y para quienes entendemos la cultura como un espacio de libertad y no de imposición ha sido un año de confrontación, de memoria y, sobre todo, de reafirmación. Un año en el que el toreo se ha visto obligado a mirarse al espejo y responder, una vez más, por qué sigue latiendo.






