Parece que a muchos les dan miedo ciertos nombres...
Vaya si ha dado de sí el último invento de Simón Casas. Su sistema para emparejar toros y toreros que den forma a carteles para la próxima feria de San Isidro sigue dando que hablar. Sigue girando el bombo. De momento ya ha conseguido su primer objetivo: copar la atención del aficionado y convertirse en el foco de la noticia.
Ya empieza el hervor de la olla taurina, tras la tradición y la anécdota de Ajalvir y Valdemorillo. ¿Y qué ha pasado este invierno? ¿Se solucionó algún problema fundamental?
Queda mucho por hablar y escribir del mini-minibombo del 2019 para San Isidro. De momento ha conseguido algo espectacular : la bomba del bombo, como tan acertadamente ha titulado AVANCE TAURINO, en el emparejamiento Roca Rey- Adolfo Martín. No le podía salir mejor porque era lo único que realmente lo justificaba.
Está revolucionando el mundillo taurino. El invento de Simón Casas ha logrado despertar el adormecido panorama taurómaco y ha puesto a todos a hablar, opinar e interesarse por esta nueva fórmula que el empresario francés se ha sacado de la chistera y parece que -ya lo hizo en la pasada Feria de Otoño en Madrid- está dando resultados.
Es tiempo de hipocresía, de falsas apariencias, de medias verdades que no comprometan. Se valoran las formas por encima del fondo. Se deprecia el valor de la palabra. Los políticos miden cuanto dicen para captar un voto más, y si el tema es taurino evaden respuestas claras y concisas. Cuesta encontrar un valiente que respete la libertad de cada cual de ir o dejar de ir a los toros y que, a la vez, presuma de afición. La alcaldesa de Valdemorillo ha demostrado ser una de esas rara avis que huye de estereotipos y prejuicios y desde el ayuntamiento ha organizado una feria de San Blas modélica.






