Ya empieza el hervor de la olla taurina, tras la tradición y la anécdota de Ajalvir y Valdemorillo. ¿Y qué ha pasado este invierno? ¿Se solucionó algún problema fundamental?
Ricardo Díaz-Manresa
Al menos tuvimos el discurso de Victorino Martín en el Senado como presidente de la Fundación el Toro de Lidia. Discurso importante, cuyos argumentos, muy bien estructurados, deberían repetirse muchas veces y en todos los foros. Presencia de Victorino que fue de mucho peso y muy seria.
En el otro extremo, populista, rompedor, novedoso, moderno (ya veremos) un poquito de bombo para San Isidro, que comprobaremos cómo termina y será cuando veamos los carteles y los abonados tengan que abrir el bolsillo ante las 34 tardes.
También vimos dos fotos llenas de simbolismo y sinceridad. En Insurgentes, Luis David sacó a hombros a su hermano Joselito Adame en el cierre triunfal de la Temporada Grande. Y al día siguiente era Joselito el que sacaba por la puerta grande a su hermano Luis David, dos fotos muy periodísticas por profundamente humanas , que en mi opinión no han tenido el eco que merecían quizá por la falta actual de sensibilidad periodística, sobre todo para el mundo del toro. Fue una gran anécdota o quizá más : la gran unión de una familia que en México es taurinamente grande, pero que en España no acaban de arrancar, aunque estén más o menos en la pomada. Y es que en España actualmente hay un número superior de toreros buenos que en México.
Igual que ha faltado algo de sensibilidad para ocuparse de la reaparición, por un día, del hijo del gran Chamaco. Es bonito ver a los hijos de los toreros que admiré tanto –la personalidad del padre fue tremenda y su popularidad muy acusada- que quieran rendir así homenaje a sus mayores y demostrar que mantienen su afición.
Y nos han sorprendido este invierno con anuncios de que en Oriente Medio van a organizar sanfermines, rara noticia, pero clarísima para antitaurinos y animalistas de que el toreo en España es un tesoro que nosotros queremos –bueno, parte del pueblo- demencialmente destruir.
Y tenemos que lamentar y luchar contra otros enemigos como el poder que nos deja un año sin Medalla de Oro a las Bellas Artes, precisamente una de las Bellas Artes más completas y vivas como es el toreo.
Y que nos desprecia y ofende con unos presupuestos generales del Estado, con una subvención ridícula a pesar del dinero que mete el toreo en Hacienda. Fue mala noticia del invierno querido. Para eso, y para demostrar lo que son, míseros enemigos, nos podían haber dejado sin un euro.
Pero –otra alegría- tenemos la aparición de la Alianza Rural que une en su defensa actividades como caza, pesca, tauromaquia, ganadería, vida rural imprescindible, unidos contra la marea irracional que quiere destruirlo todo. Aniquilación total desean. Prohibir, prohibir y prohibir…Que los vean a fondo los psiquiatras.
Y llega la primavera deseada y otra vez España partida entre la concepción de la Feria de Abril, este año en mayo florido y hermoso, esperamos, y la novedoso del minibombo de San Isidro.
Carteles rematados con muchas figuras todos los días en la Maestranza y carteles emergentes y futuristas –ya lo veremos- en Las Ventas.
Veremos también quién gana. Dudas que despejará la primavera deseada.









