Sábado, 8 de agosto de 2026. Plaza de toros de Ondara. Más de media entrada en tarde soleada y muy calurosa. Toros de Soto de la Fuente, bien presentados y de juego más que notable. Andy Cartagena, dos orejas y dos orejas y rabo. Lea Vicens, oreja y oreja. Guillermo Hermoso de Mendoza, oreja y oreja. Entre las cuadrillas lidió con templanza Enrique Cartagena. Presidió José Antonio Fernandez.
Se celebró el segundo festejo de la feria de la Marina de Ondara. En el mismo se anunciaban el rejoneador de Benidorm Andy Cartagena, la francesa Lea Vicens y Guillermo Hermoso de Mendoza.
Tras el exitoso resultado del pasado sábado, en el que Sebastián Castella, Manzanares y Borja Jimenez abrieron la puerta grande, en esta ocasión, la empresa Blackbull, a cuyo frente están José Luis Alatorre y Joselillo de Colombia, programó un festejo de rejones. Era el tercer festejo que se celebra en lo que va de campaña en La Joya Levantina. El 1 de marzo tuvo lugar una novillada con picadores y el próximo 5 de septiembre se celebrará una de las semifinales del tercer circuito valenciano de novilladas.
De nuevo, buen ambiente, en los tendidos, con presencia de relevantes a aficionados, franceses. Aficionados a los toros, y que querían ver las evoluciones de su paisana. No faltaron diecisiete antitaurinos, que se pasaron dando la matraca fuera de la plaza a lo largo de todo el festejo, mientras dentro de la plaza, varios miles se personas disfrutaban del mismo.
Los toros de Soto de la Fuente. bien presentados, dieron buen juego Abrió plaza Tremendisto, quien galopó de salida, pero acusó el primer rejón de castigo y luego tendió a apagarse y mansear. El segundo, Cariñoso, algo más terciado, salió de chiqueros con muchísimos pies. Noble, sin excesivo celo, pero colaborador. Se acostó un par de ocasiones durante la lidia. El tercero, Sonajero, pastueño y colaborador aunque, como sus hermanos algo escaso de celo. Y cuarto atendí a por Notario. Más montado, bravo, repetidor y colaborador. Un excelente ejemplar. El quinto, Atillo, también cuajado y lustroso, apretó y galopó con muchos pies de salida. Bravo y encastado, tuvo mucha duración. Y el sexto, Agradecido, también celoso, enrazado y hasta atosigante.
Andy Cartagena, demostró el buen momento que atraviesa. Una temporada en la que ha tenido tsrdes importantes, como en Madrid. El de Benidorm templó de salida, dejando llegar mucho al toro a la grupa. Luego sobresalió cabalgando a dos pistas, tan sobrado como suficiente. Clavó cuatro banderillas, siempre reunido y arriba, tres de las cortas y el corolario de la rosa. Mató de un rejonazo de efectos contundentes. Y con él cuarto anduvo profesional, con mucha autoridad. Con alardes de monta en un trabajo en el que tendió a clavar un punto trasero y un tanto así escaso de reunión. Pero su espectacularidad y vibración caló en los tendidos. Lució en alardes de monta y sus piruetas y balanceos en la cara del toro.
Lea Vicens de nuevo volvió a exhibir un excelente cuadra de caballos, y una magnífica doma. También templó de salida al segundo, que salió de chiqueros con muchísimos pies, pero le llevó siempre cosido a la grupa, dejándole llegar y templando. Tras un rejón de castigo, pasó a clavar unas farpas de grandes dimensiones. Siempre en la línea de elegancia y la distinción, exhibió una excelente doma y una gran monta. Clavó con facilidad y recursos. Mató de un rejonazo y un golpe de descabello pie a tierra.
Emotivo e intenso fue el saludo al quinto. Le aguantó mucho, lo paró y lo templó luego en banderillas. También lo llevó cosido a la grupa, dejándole llegar y aguantando una enormidad. Clavó los hierros con estilo pero desigual acierto y mató de un pinchazo y un rejonazo traserísimo.
Guillermo Hermoso de Mendoza prosigue la senda que dejó abierta su ilustre progenitor. Recibió a su primero a lomos de Portobello, con el que erró con el rejón de castigo. Prodigó quiebros y requiebros, y clavó con espectacularidad montando a Pasodoble, citando de frente, al igual que lo hizo con espontáneo. Con todo, faltó ajuste en el clavar y reunión en la colocación de los palos. Abrichó un trabajo algo errático y amontonado con tres de las cortas y dos rosas.
Recibió el sexto a lomos de Nómada, clavando dos rejones de castigo. Con Navegante colocó banderillas al quiebro, dejando llegar. Enrazado y temperamental, aunque algo acelerado, le tropezaron el caballo al final de la lídia. Mató de un rejonazo trasero e infame y un pinchazo.