Se enviaron al matadero muchos toros en este 2020 que acaba. Ni una defensa, ni una frase, ni una petición, ni una condena. Morían “sus” toros y les importaba un pito porque la vida de los astados es para ellos un cuento válido solamente para acabar con el espectáculo taurino. Tanto piar por ellos y les parece estupendo que los torturen y electrocuten en una sala oscura de cualquier matadero. ¡Hipócritas!

Aunque no es nuevo, desde hace unas semanas parece reabierto y vivo el debate sobre la ideología de la tauromaquia. Que si es de derechas, que si es de izquierdas, o al revés...

En la última licitación por la plaza de Las Ventas, la patronal de empresarios taurinos criticó las restrictivas condiciones del pliego madrileño llegando a pedir su rectificación a la Comunidad de Madrid. Pero en el último momento Simón Casas presentó una abrumadora oferta que le valió la adjudicación. Ahora, con el sector unido en bloque solicitando la modificación de los pliegos de Málaga y Albacete, el empresario Juan Reverte ha presentado su plica por el coso manchego. La historia se repite.

Desde tiempo inmemorial la tauromaquia ha tenido los días contados. O  eso se ha hecho creer y publicado mil veces. Repasen diarios y  revistas de hace siglo y medio, cien años, a principios del XXI,  ahora... ¡Los toros se acaban!

Pablo Aguado, inteligente en los ruedos y fuera de ellos, se ha metido en este lío opinando sobre la izquierda y el toreo. No ha dicho que lo inventó. La pregunta es mía. Él ha reflexionado: ” Si se tuviera que identificar una ideología con la Tauromaquia, debería ser la izquierda”.

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